¿Por qué la Luna se aleja de la Tierra?

La Luna se aleja de la Tierra desde hace millones de años aunque lo hace muy despacio:  a razón de unos 3,8 centímetros al año.

Poco después de su formación, de hecho, el satélite natural de nuestro planeta estaba muchísimo más cerca (se calcula que a tan sólo unos 22.500 kilómetros). Hace 350 millones de años, en el período Carbonífero (en la era del Paleozoico, antes de la aparición de los dinosaurios), la Luna se encontraba 13.300 kilómetros más cerca de lo que está en la actualidad.

Lo primero que hay que conocer es que la distancia entre la Tierra y la Luna es lo suficientemente pequeña como para que las partes de ambos astros más próximas entre sí experimenten un tirón gravitatorio significativamente más fuerte que las partes más alejadas.

La atracción gravitatoria de la Luna deforma la superficie de nuestro planeta en su dirección (no sólo en las mareas del mar, también en la parte sólida -esto sucede también en planetas completamente rocosos-) de forma que las mareas van desplazándose siempre apuntando hacia la Luna. Este empuje constante provoca que, para que el sistema siga siendo estable, la Tierra decelere.

Al mismo tiempo, para conservar ese sistema de estabilidad, si la Tierra frena en su rotación, es necesario que la Luna acelere en su órbita.

Sin embargo, aunque la Luna ya está acoplada (tarda tanto en rotar sobre sí misma como en completar su órbita, por eso siempre vemos la misma cara desde el planeta), la Tierra no.

Esto provoca que, poco a poco, nuestro satélite natural se aleje de nosotros.

Eventualmente, la Tierra tendrá una velocidad de rotación idéntica al período orbital de la Luna (algo a lo que llamamos órbita síncrona).

La masa de la Luna (en relación a la de la Tierra), es más que considerable. De hecho, la Luna es el satélite más grande del Sistema Solar en relación al planeta que orbita (aunque por su tamaño, es el quinto satélite más grande del Sistema Solar, el primero sería Ganímedes, que orbita a Júpiter y es mayor que Mercurio). Otro caso conocido similar a la Tierra y a la Luna es el de Plutón y Caronte. Ambos astros están en órbita síncrona, de tal modo que Caronte es sólo visible desde uno de los lados de Plutón.

¿Qué sucederá en el futuro?

Eventualmente, la Luna estar{a lo suficientemente lejos de la Tierra como para que la deformación por la fuerza de la gravedad sea incapaz de afectar a ninguno de los dos astros, pasando así, a estar en órbita síncrona, y por tanto dejaría de acelerar en su órbita.

En cualquier caso, si es que la Tierra sobrevive -ya que eso pasará mucho después de que el Sol se convierta en gigante roja-, algunos astrónomos calculan que la órbita síncrona sucedería dentro de 50.000 millones de años.

 

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