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¿En qué lugares del mundo se usa el voto electrónico y en qué lugares ya no?

El voto electrónico genera largas polémicas en todo el mundo y en la actualidad, sólo tres países lo usan al 100%. El resto se reparte entre los que lo usan sólo parcialmente y los que lo han suspendido por considerarlo poco confiable.

Brasil, India y Venezuela son las tres naciones que definen todos los resultados de sus contiendas electorales en los registros electrónicos de los sufragantes. Estados Unidos, Colombia y Ecuador, en tanto, lo utilizan en forma parcial.

Los casos más trascendentes son europeos: Alemania, Francia y Holanda decierion interrumpir su uso. Éste último, incluso, fue más allá y decidió abandonar definitivamente el uso de computadoras durante sus últimas elecciones por el temor de un hackeo ruso, similar al que denunció Estados Unidos en las últimas presidenciales. Los casi 13 millones de votantes que el 15 de marzo eligieron un nuevo parlamento marcaron con lápiz las casillas de sus candidatos.

En la Argentina, lo cierto es que el voto electrónico divide a la población, donde se enfrentan quienes lo consideran una puerta al fraude y los que aseguran que es la mejor arma contra él. Algunos resaltan que el sistema actual de papeletas es caro y lento, pero otros dicen que también es muy seguro y que cualquier intento de uso de tecnología debe evitar la urna electrónica.

La empresa Magic Software Argentina (MSA) patentó en 2004 un modelo alternativo a las urnas que, asegura, es 100% seguro. Se utiliza en una decena de provincias argentinas, pero es sin duda en Salta en donde más se ha extendido.

A cargo de su implementación en 2009 estuvo Pablo Kosiner, por ese entonces ministro de gobierno y actual Diputado Nacional de esa provincia por una corriente del peronismo que mantiene buenas relaciones con el presidente Macri. Kosiner asegura que el sistema garantiza la rapidez del escrutinio electrónico y la fiabilidad del conteo manual de papeletas. “En 2013, el Partido Obrero (PO) ganó la intendencia de la ciudad de Salta, un resultado sin antecedentes históricos en el país. Esa elección fue una derrota para el gobierno provincial pero un gran triunfo para el sistema electoral, su sello de calidad”, dice.

 

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