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Vida extra: la tecnología le brinda a Argentina una chance más en la Copa América

Atrapada desde hace tiempo en la telaraña de la autodestrucción, la selección argentina de fútbol empató 1-1 ante su par de Paraguay y no depende de sí misma para lograr la clasificación a los cuartos de final de la Copa América que se disputa en Brasil.

El equipo de Messi se llevó una vida extra en el torneo, en un partido cambiante, cuando el 10 del Barcelona se aprovechó del VAR para firmar de penal el empate de Argentina, rescatada por su arquero Franco Armani, que se lució desde los doce pasos frente a Derlis González, minutos después de la igualdad.

En el Mineirao hubo en la albiceleste diferentes nombres que en el debut, hubo diferente sistema, pero una misma desorganización. El equipo del desconcertante director técnico, Lionel Scaloni, arrancó el partido con nueve jugadores con menos de 20 partidos en la mayor, cinco con menos de 10.

Paraguay, en cambio, tenía un libreto bien aprendido, solidario para defender, ordenado para cubrir espacios. De sofisticado, nada; pero con un rendimiento suficiente para controlar a Argentina, que sufrió en los contragolpes un karma, tal cual lo sucedido contra Colombia en su partido inaugural.

En el segundo tiempo, un interminable avance de Almirón encontró a Richard Sánchez en el punto central del área para que fusilara a Armani y pusiera el 1-0 para Paraguay. Al rato, el arquero de River se fue de paseo fuera del área a cortar un balón, que controló tan mal que detuvo el ataque de Derlis González, con una falta grotesca y una amarilla para el 1, según el árbitro. Vida extra para el portero de la albiceleste, que terminó por convertirse en la esperanza para Scaloni.

 

 

El director técnico metió a Agüero, que le puso más ritmo de juego, con la pelota más cerca del área paraguaya. En una jugada, De Paul, buscó al Kun que, inteligente, le cedió el balón a Lautaro Martínez con mejor ángulo de tiro. El remate del delantero del Inter se estrelló en Piris Leguizamón antes de chocar en el arquero guaraní. El rebote lo pescó Messi, pero Roberto Fernández se lució para mandar la pelota al córner. El 10 ya estaba listo para mandar el balón al área desde la esquina. Entonces, el suspenso del VAR.

El árbitro se clavó la mano en la oreja: una larga angustia para la parroquia argentina mientras se analizaba si Piris Leguizamón había tocado la pelota con la mano en el remate de Martínez. Messi, por las dudas, se plantó en el punto del penal con la pelota en la mano. Larga espera, final feliz para Argentina, cuando el mejor exponente del fútbol en todo el planeta no perdonó desde los doce pasos.

 

 

El partido ya estaba roto y, encima, quedaba mucha angustia por masticar en el Mineirao. Tanta tensión como un héroe inesperado. Ese que estaba en el campo de regalo. Otamendi, paradójicamente el tipo más experimentado de la zaga argentina, derribó infantilmente a Derlis González en el área. Penal tan claro como inmensa la parada de Armani frente al 10 paraguayo.

 

 

Finalmente, una parada que dejó viva a Argentina en la Copa América. Tendrá, eso sí, que ganar a Qatar y esperar. Puede clasificar segunda (accedería directo a los cuartos) o quedar como una de las mejores terceras. Incertidumbre, pero nada nuevo.

 

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