Si no se mezcla, no es basura
La prevención al momento de tratar la basura es el punto de partida y para evitar su mezcla se puede poner en práctica la teoría de las conocidas 3R: reducir el consumo, reutilizar materiales y, como última instancia, reciclar.
Un aspecto fundamental al momento del tratamiento de la basura es no caer en la mezcla y aplicar la separación de residuos en origen, clave para todo el círculo de cuidado ambiental.
Separación de residuos en origen
La separación de residuos en origen es una tarea que implica diferenciar los residuos orgánicos de los materiales reciclables. En este sentido, el compostaje se presenta como una herramienta clave para tratar restos de frutas y verduras, yerba, café, saquitos de té y residuos de jardín.
Además de disminuir la cantidad de residuos que ingresan al sistema, esta práctica evita que los materiales reciclables se contaminen y pierdan valor.
Por su parte, los materiales reciclables como papel, cartón, plástico, vidrio, tetrabrik y metales deben depositarse limpios, secos y compactados dentro de los contenedores disponibles en muchos lugares de cada localidad procurando mantener las tapas cerradas para conservar las condiciones necesarias para su recuperación.
Estos materiales pueden depositarse en distintos puntos limpios distribuidos en la gran mayoría de los distritos; que luego son trasladados a las plantas municipales donde funcionan programas sustentables a cargo de distintas organizaciones cooperativas que se benefician de una correcta separación en origen, generando oportunidades laborales y fortaleciendo la economía circular.
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Residuos de aparatos eléctricos y electrónicos
Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), como computadoras, celulares, televisores y pequeños electrodomésticos, pueden entregarse durante jornadas específicas o acercarse a centros especialmente dedicados al rubro.
En consecuencia se evita que materiales potencialmente contaminantes terminen mezclados con la basura común.
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— Ambiente Provincia (@ambientepba) June 24, 2026
Aceite vegetal usado y reducción en el uso de plásticos
Algo similar ocurre con el aceite vegetal usado. Una vez frío y colocado en botellas plásticas cerradas, puede depositarse en las estaciones ambientales ubicadas en distintos puntos de cada ciudad.
Reducir el uso de plásticos de un solo uso es otra acción sencilla con un gran impacto. Elegir bolsas reutilizables, botellas recargables o envases retornables ayuda a disminuir la cantidad de residuos que generamos y contribuye a reducir la contaminación.
Cuidar los espacios públicos, el agua y la energía
También hay pequeños gestos cotidianos que contribuyen a tener ciudades más limpias. Cuando visitamos plazas, parques, playas o la costanera, es importante llevarnos los residuos o depositarlos en los cestos habilitados. Cuidar estos espacios es una forma concreta de respetar el entorno y garantizar que todos puedan disfrutarlos.
Por último, el uso responsable del agua y la energía también forma parte de este compromiso colectivo. Apagar luces innecesarias, evitar derroches de agua y adoptar hábitos de consumo más conscientes son acciones simples que, sumadas, generan una diferencia importante.


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