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Santa Teresita y Villa Gesell son parte del Observatorio Latinoamericano de Acidificación de los Océanos

Regreso con distanciamiento social en el muelle de Villa Gesell (Fotos Ricardo Stinco).

El laboratorio para estudios de la Acidificación de los Océanos instalado en el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras, entidad dependiente del Conicet y la UNMdP y equipado por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), se incorporó recientemente al Observatorio Regional de la Acidificación de los Océanos conformado por 18 países latinoamericanos.

El nuevo espacio de trabajo será coordinado por la investigadora del Conicet, Betina Lomovasku, quien estará acompañada por Emiliano Ocampo, Tomás Luppi, María Soledad Yusseppone y la becaria Macarena Pérez García.

Los especialistas realizarán la evaluación y el seguimiento de cuatro estaciones de monitoreo ambiental costero localizadas en Santa Teresita, Villa Gesell, Mar del Plata y el estuario de la laguna de Mar Chiquita a fin de evaluar el sistema de carbonatos y acidez marina.

 

 

Como parte de las acciones realizadas por la Red de investigación de estresores marinos-costeros (REMARCO) en Latinoamérica y el Caribe, el observatorio está conformado por Argentina, Belice, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

Mediante la mayor cooperación científica a todos los niveles y con la participación en Argentina del Servicio de Hidrografía Naval, el objetivo de este seguimiento es aportar información para reducir al mínimo y abordar los efectos de la acidificación de los océanos, además de analizar los posibles efectos de la acidez oceánica en especies claves de los ecosistemas locales.

Acidificación de los océanos

La acidificación de los océanos es un proceso que está ocurriendo de manera acelerada como consecuencia del aumento de la emisión de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera, proveniente del uso de los combustibles fósiles. El CO2 atmosférico es absorbido por los océanos produciendo una serie de reacciones químicas, alterando el sistema de carbonatos y disminuyendo el pH del medio, fenómeno que se conoce como acidificación oceánica.

A pesar que los océanos moderan el cambio climático generado por el accionar humano, estas variaciones en sus características físicas y químicas tienen importantes consecuencias en diferentes organismos, muchos de ellos con estructuras calcáreas -almejas, mejillones, vieras, corales, cangrejos, erizos, entre otros.

Estos cambios pueden alterar los ecosistemas y los servicios ecosistémicos que estos organismos proveen, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria y los medios de vida de millones de personas, especialmente en sistemas costeros donde los recursos pesqueros y la actividad recreativa son de vital importancia para los desarrollos económicos locales y regionales.

 

 

Pampa Azul

La incorporación de Argentina al Observatorio Regional de la Acidificación de los Océanos contribuye al cumplimiento de los objetivos propuestos en la actual gestión de la iniciativa conocida como Pampa Azul, que busca reforzar y ampliar las redes de observación y monitoreo; fortalecer las capacidades interinstitucionales de investigación; y aportar a la agenda de desarrollo orientada a la protección de los bienes naturales marinos y al estudio del cambio climático a nivel global.

Pampa Azul es una iniciativa de carácter interministerial que busca avanzar en la investigación, desarrollo e innovación que contribuyan a la soberanía y seguridad nacional y al desarrollo social, económico y ambientalmente sostenible. Adicionalmente, se propone desarrollar una mayor conciencia social sobre los servicios y beneficios que aporta el mar, desplegando una agenda específica de comunicación y divulgación científica. Para ello, cuenta con una planificación a mediano y largo plazo que promueve enfoques multidisciplinarios y sinergias interinstitucionales.

 

 

Sus acciones son establecidas por un comité coordinador interministerial integrado por representantes del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva; el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto; el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca; el Ministerio de Turismo; el Ministerio de Defensa; el Ministerio de Seguridad; y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Al respecto de la iniciativa, Lomovasky explica que la misma brinda la oportunidad de fortalecer las capacidades para el estudio de los sistemas costeros y marinos en función a estresores relacionados a cambio climático global. “Esperamos que este fortalecimiento pueda ser transferido a otras instituciones del país y colabore en la conformación de una red interinstitucional e interdisciplinaria a fin de abordar la problemática desde diferentes puntos de vista. A nivel nacional esperamos poder contribuir con las autoridades nacionales, provinciales y municipales a fin de aportar las herramientas adquiridas a través de la implementación del proyecto para la consolidación de planes nacionales y locales”.

 

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