La falta de alimento fue la principal amenaza para la fauna marina en 2020

Año a año el Centro de Rescate y Rehabilitación de la Fundación Mundo Marino lleva a cabo un registro y análisis sobre las principales afecciones que presentó la fauna marina al momento de ser rescatada y asistida.

En 2020 de un total de 259 animales abordados, entre mamíferos, aves y reptiles marinos, 85 animales fueron encontrados sin vida durante las tareas de monitoreo, y 174 pudieron ser rescatados y asistidos por los técnicos de la Fundación; de estos, 58 lograron recuperarse de sus afecciones y pudieron ser reintroducidos, mientras 19 solo requirieron asistencia profesional en playa sin necesidad de ser trasladados al centro y 6 permanecen en rehabilitación.

Desafortunadamente, 91 animales del total de asistidos, en su mayoría aves marinas con graves afecciones como lesiones, cuadros de desnutrición y parálisis, no lograron sobrevivir a las afecciones que exigieron su ingreso al centro de rehabilitación.

 

 

El 2020 fue un año atípico para las labores de rescate y asistencia de fauna marina por las necesarias restricciones que generó la pandemia. En ese sentido, en una primera etapa que se prorrogó hasta el mes de julio, inclusive, las salidas diarias a playa para el monitoreo así como los traslados entre localidades y partidos estuvieron restringidas por seguridad, excepto que fuesen especialmente autorizadas por las autoridades de aplicación.

De esa forma se explica que, en relación al 2019, se hayan asistido un 35% menos de animales: “Durante los primeros meses, sólo recibimos animales rescatados por autoridades como el OPDS – Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible- Prefectura Naval o el mismo Ministerio de Ambiente que nos derivó animales para rehabilitación y posterior reinserción. A su vez, en los momentos más estrictos del aislamiento, al no haber gente en playa, tampoco hubo posibilidad de que nos avisen en caso de hallar algún animal que necesitara asistencia”, explica Andrea Cabrera, vicepresidenta de la Fundación Mundo Marino.

Sobre las principales causas que afectaron a la fauna marina durante 2020, la falta de alimento ocupa, como en años anteriores, el primer lugar, representando 51,6% de los casos. Una afección que se vio presente sobre todo en los pinnípedos, puntualmente en los lobos marinos de Uno y Dos Pelos (Otaria flavescens y Arctocephalus australis, respectivamente).




De un total de 61 lobos marinos, 36 presentaron cuadros de desnutrición y deshidratación. El mismo cuadro de situación se dio con los pingüinos magallánicos (Spheniscus magellanicus): de 64 asistidos, 35 presentaron cuadros de desnutrición y deshidratación.

“En ambos casos, son especies marinas que metabolizan el agua a través del alimento sólido que ingieren, por lo que frente a la falta de alimento sobreviene un cuadro de desnutrición y de deshidratación seguido de hipotermia que, en algunos casos, lamentablemente lleva a la muerte del animal”, explica Sergio Rodríguez Heredia, biólogo y responsable del Centro de Rescate y Rehabilitación de la Fundación Mundo Marino.

Sobre las causas de por qué estos animales no encuentran alimento, Rodriguez Heredia sostiene: “Desde la sobrepesca hasta la emergencia climática que altera la temperatura de las aguas y la consiguiente distribución de las presas pueden afectar la normal oferta de alimento para estas especies. Lo que es claro es que estos animales con su sóla presencia son centinelas de lo que ocurre mar adentro y no estamos pudiendo ver. Cada uno de ellos es un indicador biológico que evidencia las alteraciones que sufre nuestro ecosistema marino”.

 

Una de las tortugas asistidas que defecó gran cantidad de plástico.

 

Parálisis, la segunda afección con más prevalencia

Sobre el segundo tipo de causa que más afectó a la fauna marina se encuentra la parálisis, siendo las aves el mayor exponente de esta problemática. De un total de 125 aves marinas, el 24% presentó este cuadro (30 en total). La gaviota cocinera (Larus dominicanus) y el gaviotín golondrina (Sterna hirundo) fueron las especies más afectadas, presentando cuadros de parálisis de tipo flácidas.

“Nuestra principal hipótesis y que fuimos corroborando a lo largo de los años, es que estas aves sufren cuadros de botulismo aviar, una enfermedad generada por una neurotoxina que les afecta los músculos voluntarios y nervios periféricos. Esa neurotoxina es generada por la bacteria Clostridium botulinum que, aunque se encuentra naturalmente en humedales y lagunas de agua dulce, también se encuentra en basurales a cielo abierto. En ese sentido, el aumento sostenido de la temperatura generada por el cambio climático favorece la proliferación de este tipo de bacterias y, por lo tanto, de este tipo cuadros”, explica Juan Pablo Loureiro, médico veterinario de la Fundación Mundo Marino.

 

Uno de los rescates realizados por la fundación Mundo Marino.

 

Redes de pesca 

Por otro lado, el enmalle en redes de pesca si bien representó un bajo porcentaje (2,7%), es una causa difícil de corroborar cuando aparecen animales muertos con altos grados de descomposición, por lo que desde la Fundación Mundo Marino consideran que el porcentaje podría ser aún mayor. Es el caso del Delfín Franciscana (Pontoporia blainvillei), una especie catalogada como “vulnerable”, según la Unión Internacional de Conservación para la Naturaleza (UICN).

Durante el 2020, 37 cetáceos de esta especie fueron encontrados en la playa, de los cuales sólo 4, y en estado lactante, estaban vivos al momento del hallazgo. El resto, eran adultos o juveniles.

 

 

“La hipótesis que manejamos con la Franciscana es que los ejemplares adultos mueren atrapados en redes de pesca. Tienen respiración pulmonar como nosotros, y al no poder salir a respirar mueren por asfixia. El hecho de ser una especie de aguas poco profundas y cercanas a la costa, las hace estar expuestas a las amenazas del tráfico marítimo y a la contaminación química y acústica”, explica Rodríguez Heredia.

Sobre los cuatro animales lactantes de esa especie, Rodríguez Heredia aclara: “Hasta ahora no hay casos, ni en Brasil, ni en Uruguay ni en nuestro país, que son las regiones donde habita exclusivamente este delfín, donde se pueda lograr la rehabilitación exitosa de los cachorros rescatados. Sí se logró en el caso de animales adultos. Estamos trabajando en un protocolo internacional en conjunto con otros centros de rescate y universidades para revertir estos casos y lograr la supervivencia de la especie”.

 

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