Cristóbal Cortés, las manos detrás de la gran paella geselina

Los domingos al mediodía de cada fin de semana largo de octubre son sinónimo de gastronomía típica en Villa Gesell y este año, otra vez, la Gran Paella de la Amistad se llevó todos los aplausos. Luego de más de dos horas de cocción y de múltiples ingredientes, los cientos de comensales disfrutaron de un auténtico manjar.

Detrás de las más de 10 personas, entre cocineros, cocineras y asistentes, que dedican su esfuerzo, energía y conocimiento para crear la tradicional paella, una figura emerge como coordinador de cada uno de los detalles a seguir: Cristóbal Cortés.

Con más de 30 años de experiencia en el evento, entre requisitorias y atención a los medios, Cristóbal se tomó unos minutos para hablar con Telégrafo sobre su titánica tarea y contar los pormenores de la impresionante cantidad de ingredientes necesarios para lograr el mejor de los platos.

Fotos Ricardo Stinco

 

“La suma de todo da cerca de una tonelada de comida. Tenemos 360 litros entre caldo de gallina y de verdura, condimento para arroz y azafrán español. Eso se vuelca luego de que primero se ponga el aceite, que es de oliva y también de girasol y son 36 litros”, detalló Cortés.

“Después del aceite se ponen 275 kilos de pollo: patas, pechugas y muslos, separados para manejar los tiempos de cocción” agregó el cocinero principal, ya en los instantes previos a dar la orden de servir la fantástica comida.

“Media restra de ajo, 50 kilos de morrones verdes y colorados, 135 kilos de arroz, 60 latas de arvejas, otras 60 de puré de tomate, 30 latas de morrones encurtidos y 275 kilos de mariscos: calamar, aletas y rabas para cerrar con 60 kilos de mejillones y 25 kilos de langostinos”, concluyó Cristóbal, memorioso y feliz por otra paella inolvidable.

 

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