Una infección en la boca durante el embarazo arriesga la salud del bebé

La boca de una mujer embarazada es muy sensible a factores externos y determinados hábitos que empeoran su salud dental, pero entre ellos, como se solía pensar, no se encuentra el hecho de que el bebé gestante absorba el calcio de la mujer embarazada.

Lo que sí es un riesgo, según define la odontóloga Bárbara García-Amado en un artículo al respecto del diario El País de España, son “los vómitos, el descuido en la higiene de la boca, los cambios de los hábitos dietéticos, el miedo a acudir al dentista para no recibir tratamiento que pudiera ser perjudicial y la falta de sueño, que empeoraría el bruxismo (el rechinar de los dientes involuntario)”.

Cuidar la salud bucodental durante la gestación aporta beneficios tanto para la futura mamá como para su bebé. Algunos consejos para conseguirlo son:

  1. Evitar el tabaco y el alcohol, ya que son grandes enemigos de la boca.
  2. Revisión previa al embarazo y durante la gestación, así como una o dos limpiezas de boca. Si aparece sangrado de encías, se recomienda el uso de un antiséptico seguro y eficaz, como el compuesto por clorhexidina.
  3. Extremar la higiene bucal con dos o tres cepillados correctos al día y usar seda dental o cepillos interdentales. La limpieza se puede complementar con un colutorio de flúor y antimicrobiano.
  4. Alimentarse de manera sana y equilibrada a través de una ingesta correcta de vitaminas y minerales afecta a la correcta formación de los dientes del bebé gestante.

Una vez que nace el bebé conviene que la madre y el resto de personas que se encargan de sus cuidados tengan una salud bucodental adecuada que impida el contagio al recién nacido de enfermedades como las caries o la periodontitis.

La higiene temprana de la boca del bebé es un hábito saludable que conviene comenzar a practicar a los 3 meses de edad. Se comienza masajeando las encías y lengua de manera suave con una gasa humedecida una vez al día.

Cuando el bebé comienza a ingerir purés, la higiene oral se lleva a cabo con un cepillo de cerdas muy suaves o de silicona, sin pasta de dientes.

Cuando crezcan los primeros dientes, conviene cepillar la boca más veces al día, hasta que el niño tenga sus 20 dientes de leche, con 2 ó 3 años y esté acostumbrado a cepillarse los dientes con la supervisión de un adulto, entre 2 y 3 veces al día.

 

 

 

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