Fuerte baja de nacimientos en Argentina en la última década

Según un informe del Hospital Italiano, en Argentina se registró en la última década una de las caídas más abruptas en la cantidad de nacimientos. Lejos de tratarse solo de un fenómeno local, el retroceso de la natalidad se consolidó como una tendencia sostenida a nivel global.

En Argentina, la tasa pasó de 18,2 nacimientos por mil habitantes en 2014 a 10,7 en 2022.

En números concretos, el país pasó de registrar alrededor de 770.000 nacimientos anuales a poco más de 460.000 en 2023, una caída que evidenció transformaciones profundas.

 

En enero empieza la vacunación contra el virus sincicial respiratorio

 

El análisis de los especialistas sobre la baja de nacimientos en Argentina

Para el obstetra Mario Sebastiani, los datos no pueden analizarse de manera aislada ni neutral. “Estas cifras reflejan un cambio profundo en la percepción de la maternidad. No alcanza el análisis demográfico si no comprendemos el enorme cambio que atraviesan nuestras sociedades y nuestras familias”, señaló.

En ese marco, resaltó que las decisiones reproductivas comenzaron a estar atravesadas por factores sociales, económicos y culturales cada vez más complejos.

En ese sentido, la incertidumbre material aparece como un elemento central al momento de plantearse la maternidad. “Cada vez más mujeres, en línea con tendencias observadas en todo Occidente, asocian la llegada de un hijo con una pérdida significativa de libertad y con una inversión de tiempo y recursos cuyo ‘retorno’ resulta incierto en un contexto económico inestable”, sostuvo.

 

 

Dicho contexto inestable se profundiza en un país como Argentina, marcado por el ajuste, la caída del poder adquisitivo, la eliminación o el vaciamiento de programas estatales orientados a la primera infancia, y la reducción del presupuesto en áreas sensibles, entre otras.

Ante esta realidad, la decisión de tener hijos queda cada vez más atada a la capacidad individual de sostener cuidados que antes contaban con algún respaldo estatal. Así, la caída de la natalidad dejó de ser solo una tendencia cultural y expone las consecuencias concretas de un Estado que no cumple con su función social.

 

 

La necesidad de repensar el rol del Estado

Lejos de los discursos que reducen esta problemática a una cuestión moral o individual, el especialista propuso ampliar la mirada. El descenso de la natalidad, aseguró, también pone en evidencia la necesidad de repensar el rol del Estado.

En esa línea, Sebastiani remarcó el vínculo entre natalidad y derechos conquistados. “Tener un hijo dejó de ser un mandato biológico para convertirse en un proyecto elegido, y esa transformación es un indicador de autonomía y madurez social”.

Sin embargo, advirtió que esa autonomía se volvió frágil cuando no existen políticas públicas que garanticen condiciones dignas de vida. Finalmente, el obstetra planteó que el debate requiere una mirada estructural y de largo plazo.

“Desde esta perspectiva, el debate sobre natalidad se fortalece cuando se protege la libertad reproductiva y se diseñan políticas de largo plazo que pongan en el centro el bienestar de las personas, y no la urgencia coyuntural”, concluyó.




 

Lo más visto