Nueva pirámide alimentaria en Estados Unidos: calidad por sobre calorías
El gobierno de los Estados Unidos estableció una nueva pirámide alimentaria publicada oficialmente para el período 2025-2030 en la que se ha decidido invertir el régimen para priorizar los alimentos frescos y el consumo de proteínas de alta calidad por sobre las calorías. La iniciativa es impulsada a través del movimiento Make America Healthy Again (MAHA), liderado por el secretario de salud, Robert F. Kennedy Jr.
Como sucede con cada revisión de guías alimentarias, estos cambios invitan a profundizar el análisis y el intercambio profesional.
En consecuencia desde el Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires realizaron un análisis sobre la determinación estadounidense y consideraron fundamental que este tipo de recomendaciones se interpreten de manera crítica y situada, teniendo en cuenta los hábitos alimentarios, la cultura y las necesidades específicas de la población argentina.
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Principales ejes de la nueva pirámide alimentaria
La nueva pirámide alimentaria de Estados Unidos introduce modificaciones relevantes en la forma de representar una alimentación saludable y propone un cambio respecto del esquema clásico utilizado durante décadas.
En primer lugar, se busca priorizar patrones alimentarios basados en alimentos reales, con menor presencia de productos ultraprocesados, y desplaza el foco tradicional puesto en los carbohidratos refinados.
Después de eso se resaltaron cuatro ejes preponderantes del nuevo enfoque estadounidense.
- Un mayor énfasis en el consumo de proteínas, tanto de origen animal como vegetal.
- La inclusión más visible de grasas consideradas saludables, como las provenientes de aceites, frutos secos y semillas.
- Una menor centralidad de cereales refinados, con preferencia por versiones integrales.
- Un mensaje explícito de reducción de azúcares agregados y alimentos ultraprocesados.
Desde el colegio bonaerense de nutricionistas señalaron como aspecto positivo que las recomendaciones de la pirámide alimentaria vuelvan a poner el acento en la calidad de la alimentación y no únicamente en el conteo de calorías o en la distribución aislada de macronutrientes. “Promover alimentos frescos, mínimamente procesados y mejorar las elecciones cotidianas es clave para la salud a largo plazo”, destacó la licenciada en nutrición (MP 1501), Carla Pasardi.
Sin embargo, la nutricionista advirtió que algunos componentes de la actualización requieren un análisis cuidadoso: “La mayor aceptación de grasas y lácteos enteros, así como el lugar destacado que adquieren las proteínas de origen animal, forman parte de debates aún abiertos dentro del campo de la nutrición”. Y agregó: “La evidencia científica muestra resultados diversos según el tipo de alimento, las cantidades consumidas, la combinación con otros grupos alimentarios y el contexto general de la dieta”.

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