Cómo usar la tarjeta de crédito sin que se convierta en un problema
La tarjeta de crédito puede ser una aliada para organizar las finanzas, pero también una fuente de problemas si no se utiliza con cuidado y por eso hay algunas claves para aprovechar sus beneficios sin caer en deudas difíciles de manejar.
Desde el Banco Provincia prepararon un informe para entender mejor cómo usar la herramienta que permite afrontar gastos imprevistos y financiar consumos que superan los ingresos del mes, además de dividir pagos en cuotas, acceder a descuentos y beneficios, e incluso retirar dinero en efectivo desde cajeros automáticos.

Claves para el uso de la tarjeta de crédito
Si todas la opciones que ofrece una tarjeta de crédito no se usan con responsabilidad, pueden convertirse en una fuente de estrés financiero.
Por eso hay cinco ítems fundamentales a tener cuenta según la situación de usabilidad y un consejo para tener en cuenta al momento de operar con una tarjeta de crédito.
Entender el “pago mínimo”
Pagar solo el mínimo del resumen mensual puede parecer una solución rápida, pero implica financiar el saldo restante con intereses. Además de la tasa, se suman impuestos y cargos administrativos, lo que se conoce como costo financiero total nominal anual (CFTNA).
Consejo: el pago mínimo puede ser útil en un mes complicado, pero no conviene usarlo de forma habitual. A largo plazo, encarece la deuda y limita la capacidad financiera.
Adelantos de efectivo: solo en casos puntuales
Las tarjetas permiten retirar dinero en efectivo, pero no es dinero propio: es un préstamo con intereses.
Consejo: usarlo solo en emergencias. Es una herramienta cara y puede agravar la situación de quien ya está ajustado con los pagos.
No comprar solo por el descuento
Los beneficios como cuotas sin interés, reintegros o puntos son atractivos, pero no deben ser la razón principal para comprar. Si el gasto no entra en el presupuesto, el beneficio puede salir caro.
Consejo: aprovechar las promociones solo si el consumo es necesario y es posible pagarlo sin endeudarse.
Presupuestar es clave
Incluir la tarjeta de crédito dentro de un presupuesto mensual permite tener control sobre las finanzas. Anotar ingresos y egresos, aunque sea en una libreta o planilla simple, ayuda a visualizar cuánto gastar sin comprometer la economía.
Consejo: usar la capacidad de ahorro como límite para los consumos con tarjeta. Si se gasta más de lo que es posible ahorrar, probablemente haya que financiar y pagar intereses.
Cuidado con las cuotas
Las cuotas pueden ser una buena forma de financiar compras grandes, especialmente en contextos inflacionarios. Pero si se acumulan, se pierde de vista cuánto hay que pagar en los próximos meses.
Consejo: antes de comprar en cuotas, revisar cuántas está activas. Y recordar que, de pagar solo el mínimo, los intereses se suman al saldo y pueden hacer crecer la deuda rápidamente.
Menos es más: no acumular tarjetas
Tener varias tarjetas puede parecer útil, pero también implica más gastos de mantenimiento y más dificultad para controlar los consumos. Además, es más fácil perder de vista el total de deuda acumulada.
Consejo: usar una sola tarjeta o, como mucho, dos. Elegir la que ofrezca mejores beneficios según perfil de consumo.
En caso de emergencia, usar el servicio de cuotificación
Cuando el monto total del resumen se vuelve difícil de afrontar, en muchos casos está disponible un servicio de cuotificación. Si bien estos planes tienen una tasa, son una herramienta útil para evitar caer en mora y permiten organizar gastos con mayor comodidad.
Consejo: tener en cuenta que el monto cuotificado se descontará del saldo disponible, y que la cuota se incorporará al pago mínimo del mes siguiente en su totalidad.
En resumen, la tarjeta de crédito es una herramienta poderosa, pero hay que usarla con inteligencia. Planificar consumos, evitar financiarse innecesariamente y no perder de vista la capacidad de pago son las principales claves.
Debe estar conectado para enviar un comentario.