ARA San Juan: “No hay ser humano que sobreviva a eso”

Luis Tagliapietro, padre de Damián, uno de los tripulantes del submarino San Juan de la Armada Argentina, entendió rápidamente el mensaje oficial de la fuerza naval y se expresó sin vueltas sobre el destino del buque.

Tras la confirmación de registro de una “anomalía hidroacústica” por parte de la Organización del Tratado de Prohibición Total de Pruebas Nucleares, que cuenta con una red de estaciones acústicas para verificar la no realización de ensayos nucleares, muchos familiares interpretaron que tenían que pasar de la angustia al duelo, tras ocho días de espera.

“El jefe de mi hijo me confirmó que están todos muertos porque la explosión fue entre los 200 y 1.000 metros de profundidad hace una semana. Es básico, no hay mucha vuelta para darle. No hay ser humano que sobreviva a eso” sentenció Tagliapietro.

Minutos antes, Enrique Balbi, portavoz de la Armada, ofrecía una información aún más inquietante de la zona donde se detectó la explosión: “Está a 430 kilómetros del punto más cercano de la costa del Golfo San Jorge y en un radio de 125 kilómetros. Está muy cerca del talud, hay muchas variedades de profundidad, va desde los 200 metros hasta los 3.000”.

Según la fuerza naval, podría tratarse incluso de una implosión, y por eso tendría sentido que en todo este tiempo no haya aparecido ningún trozo del submarino pese al enorme dispositivo aéreo y marítimo desplegado.

Muchos familiares están convencidos de que los militares sabían desde el principio que el buque había explotado y les dieron falsas esperanzas. Se sintieron engañados. Y culparon a la Armada por enviar a sus familiares a navegar en un buque de 1985, que había sido renovado para darle más años de vida.

 

La llegada del ARA San Juan a los talleres del CINAR años atrás. (Fotos tandanor.com.ar)

 

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