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El exmilitar Jair Bolsonaro será presidente de Brasil

El ultraderechista Jair Bolsonaro logró el 55% de los votos con el 99% de los sufragios escrutados en la segunda vuelta electoral en Brasil y se convirtió en el nuevo presidente electo del mayor país de Latinoamérica.

Exmilitar de 63 años y nostálgico de la dictadura (1964-1985), Bolsonaro venció a Fernando Haddad, del PT, que obtuvo el 44%. Con su victoria, reforzó el auge de la ultraderecha en todo occidente.

Con la paradoja de tener en su haber siete períodos legislativos a cuestas y ser parte responsable del desencanto que embarga a buena parte de los brasileños con la clase política de toda la vida, Bolsonaro logró capitalizar esa indignación a su favor, con foco en la rabia ante una corrupción que carcome a todos los partidos del país y un hartazgo generalizado, presentándose como un ejemplo de limpieza.

“Todos juntos vamos a cambiar el destino de Brasil”, dijo el ganador de los comicios a sus ocho millones de seguidores en Facebook. “No podemos seguir coqueteando con el socialismo, con el comunismo, el populismo o el extremismo de izquierda”, lanzó.

Bolsonaro tendrá que gobernar con un Congreso indomable de 30 partidos encabezados justamente por el grupo del Partido de los Trabajadores (PT) con 57 diputados. Su partido, el Social Liberal (PSL), lo sigue en cantidad de bancas, con 52, aunque tiene más potenciales aliados.

Brasil votó inmerso en una inédita crisis política, económica e institucional. Los últimos años han sido especialmente convulsos. La política ha ido de sobresalto en sobresalto mientras la economía entraba en un periodo de recesión (2015-2016) del que empieza a recuperarse débilmente. Dilma Rousseff, heredera política de Lula, fue reelegida presidenta por la mínima en 2014 para un mandato que es recordado por sus errores en materia económica (que agravó una situación ya difícil por la crisis mundial) y que terminó abruptamente en 2016 con un tormentoso proceso de impeachment al hilo de un presunto delito electoral. Le sucedió Michel Temer, del Movimiento Democrático Brasileño, que seguirá en la presidencia hasta fin de año, y que también se ha visto salpicado por varios escándalos de corrupción.

 

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