Los escenarios de un dólar en alerta: ¿se termina la calma cambiaria?
El dólar comenzó a mostrar nuevas señales de presión después de dos meses de relativa estabilidad por debajo de los $1.450. La cotización empezó a acercarse a los $1.500 y el mercado vuelve a mirar qué ocurre con la acumulación de reservas del Banco Central y los factores que pueden influir en los próximos meses.
El cambio aparece luego de un período en el que el BCRA logró comprar grandes volúmenes de divisas, impulsado principalmente por la liquidación del sector agroexportador. Sin embargo, esa dinámica comenzó a perder fuerza: la entrada de dólares del campo se redujo y la acumulación de reservas se desaceleró.
Para entender el escenario actual aparecen tres factores centrales: el cierre de la temporada fuerte de liquidación del agro, el efecto del aguinaldo sobre la demanda de dólares y la expectativa política de cara a los próximos meses.

El final de la cosecha y el efecto aguinaldo
La menor llegada de dólares del campo tiene una explicación estacional. Durante abril y mayo, la liquidación de la cosecha permitió una mayor oferta de divisas y le dio margen al Banco Central para incrementar sus compras.
Ese ingreso comenzó a reducirse con el avance del calendario agrícola. Al mismo tiempo, el pago del medio aguinaldo genera un movimiento habitual: parte de los trabajadores que cuentan con capacidad de ahorro recurren al dólar como forma de resguardo.
Así, el mercado enfrenta una combinación que suele presionar sobre el precio: menos dólares provenientes de exportaciones y más demanda minorista.
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— Telégrafo (@telegraficos) June 30, 2026
Un período de menor ingreso de divisas
El Gobierno sostiene que el movimiento responde a cuestiones estacionales. Sin embargo, el desafío aparece en el período que comienza ahora: la próxima gran entrada de dólares del agro llegará recién entre marzo y abril del próximo año.
Hasta entonces, el Banco Central deberá administrar las reservas acumuladas y sostener el equilibrio cambiario en una economía que todavía necesita divisas para importar, pagar compromisos externos y mantener el funcionamiento del sistema productivo.
El escenario plantea un período más exigente para la política económica, con menor ingreso extraordinario de dólares y mayores desafíos para sostener la estabilidad.
La expectativa política y la retención de dólares
El tercer factor que aparece en el análisis es la expectativa política. Los actores económicos no solo observan los números actuales, sino también las posibles señales sobre el futuro.
Si aumenta la incertidumbre sobre la actividad económica o sobre un eventual cambio de rumbo político, puede modificarse el comportamiento de quienes tienen capacidad de liquidar divisas.
En el caso del campo, una expectativa de cambios en las reglas de juego, como retenciones o tipo de cambio, podría incentivar una mayor retención de granos a la espera de mejores condiciones.
El Gobierno redujo las retenciones del 33% al 24% y mantiene la expectativa de nuevas bajas para los próximos años, una medida que busca incentivar la liquidación del sector agroexportador.
Las alternativas que mira el Gobierno
Frente a este escenario, las expectativas oficiales apuntan principalmente a dos fuentes futuras de ingreso de dólares: una mejora de la balanza energética y nuevas posibilidades de financiamiento externo.
Mientras tanto, la etapa de dólares abundantes comienza a quedar atrás y el mercado vuelve a observar la capacidad del Banco Central para atravesar un período con menor oferta de divisas.
Sobre Nicolás Núñez
Economista de la UBA, Nicolás Nuñez tiene una Maestría en Finanzas de la Universidad Di Tella. Es además investigador en el Centro de Investigación de Economía Nacional (CIEN). Analista macro-financiero. Director durante 2022 nombrado por ANSES en cinco de las principales empresas argentinas. Profesor de mercado de capitales en la UBA y en la Universidad de Lanús. Actualmente cursa en la Universidad de San Martín un doctorado en relaciones internacionales.

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