Inflación anestesiada, fábricas en pausa y el guiño de Wall Street

La economía dejó varios datos fuertes esta semana, y hay puntos clave para mirar con lupa: la inflación, las fábricas y Wall Street. Cómo entender qué está festejando el gobierno, y qué hay escondido detrás de los números.

Inflación: un logro con trampa

El Indec dio a conocer el número de inflación de junio, que se ubicó en un 1,9%. Es un dato que el oficialismo festeja con razón, porque logró desacelerar los precios y volver a los niveles que teníamos entre julio y agosto del año pasado.

 

 

Pero no hay que caer en los aplausos apresurados, porque este número tiene un “anestésico”: el sostenimiento de los subsidios. Los precios de los servicios todavía no tuvieron las subas que al gobierno realmente le gustaría aplicar.

Así, mientras la inflación de los últimos 12 meses acumuló un 33%, el gasto en subsidios a la energía aumentó un 200% en comparación con junio de 2025. Es decir, la inflación bajó, en buena parte, porque el Estado incrementó los fondos para tapar el costo real de la luz y el gas.

La promesa del 1%: ¿Realidad o espejismo estacional?

Con este 1,9% sobre la mesa, el gobierno volvió a la carga con una promesa que ya realizó tres o cuatro veces, incluso allá por noviembre de 2024. Aseguran que en dos meses la inflación va a quebrar el piso del 1%.

¿De dónde sacan este optimismo? Primero, de los precios mayoristas, que este mes dieron apenas 1,1%. En economía, el precio mayorista a veces suele ser un “adelanto” de lo que va a pasar en la góndola unas semanas después.

 

inflación

Inflación anestesiada, fábricas en pausa y el guiño de Wall Street.

 

Pero hay un segundo factor clave: la estacionalidad. Lo que más traccionó la inflación este mes fueron productos que suben por temporada, como frutas, verduras, ropa y turismo por las vacaciones de invierno

En este sentido, el equipo económico mira el espejo del año pasado. Es que en agosto de 2025, los precios estacionales marcaron una deflación (una baja del 0,8%). Con ese antecedente, se entusiasman pensando que el mes que viene los estacionales van a jugar a favor y los van a empujar a esa ansiada inflación del “cero coma…”.

El comercio exterior

El tercer punto es la balanza comercial. Fue otro mes excelente para las ventas al mundo: las exportaciones volaron y crecieron un 25%, mientras que las importaciones subieron solo un 7%.

Pero si abrimos la caja de las importaciones, nos encontramos con una luz amarilla enorme para el futuro del empleo. Durante todos los meses de este 2026, las compras al exterior de bienes de capital y de repuestos -las máquinas y piezas que usan las industrias para producir- cayeron constantemente.

¿Qué significa esto? Que el crecimiento del 7% en las importaciones viene únicamente por la entrada de productos de consumo terminados. Las fábricas argentinas no están importando maquinaria nueva ni están arreglando las que tienen. Es una industria que está en modo “pausa”.

 

 

El aplauso de las calificadoras: un respiro con doble filo

Y finalmente, el dato del último martes. Una tercera agencia internacional de calificación de riesgo subió la nota de Argentina. Desde sus oficinas en el exterior, destacan la rigurosidad del gobierno con el equilibrio fiscal, la baja de la inflación y la estabilización. Todo muy discutible en la calle, pero para el mundo financiero es música para los oídos.

Esta mejora le da un segundo respiro al gobierno. A los dólares de las exportaciones se le suma un “sello de aprobación” para los inversores extranjeros que miran estas notas antes de decidir dónde poner su plata.

En la práctica, esto le permitiría al Estado volver a tomar préstamos en dólares a tasas de interés más bajas. Y acá está la línea roja: si esos dólares baratos se usan para renovar deuda vieja que se vence, es una jugada financiera positiva. 

El problema, y el gran peligro, llegaría si la gestión se tienta con esta buena calificación y empieza a usar esos dólares para aumentar la deuda del país.

 

 

Sobre Nicolás Núñez

Economista de la UBA, Nicolás Nuñez tiene una Maestría en Finanzas de la Universidad Di Tella. Es además investigador en el Centro de Investigación de Economía Nacional (CIEN). Analista macro-financiero. Director durante 2022 nombrado por ANSES en cinco de las principales empresas argentinas. Profesor de mercado de capitales en la UBA y en la Universidad de Lanús. Actualmente cursa en la Universidad de San Martín un doctorado en relaciones internacionales.




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