Freno al BCRA y fiebre por el dólar: ¿por qué el Gobierno tuvo que salir a vender dólares?

Tras varios meses en los que el Banco Central (BCRA) acumuló dólares a un ritmo contundente, la “aspiradora” oficial de reservas sufrió un freno en seco. Al mismo tiempo, el dólar superó el techo simbólico de los $1.500, reavivando las dudas de los agentes del mercado.

Así, el mercado cambiario argentino acaba de mostrar un cambio de tendencia que enciende algunas alarmas del equipo económico.

 

 

¿Qué ocurrió para que se cortara la racha de compras oficiales? La explicación inmediata es un aumento significativo en la demanda de dólares del sector privado que comenzó a consumir la oferta disponible. Sin embargo, el fenómeno de fondo revela los límites del mecanismo que el Gobierno utilizó para anestesiar la cotización y lo que sucede cuando los inversores exigen billetes reales en lugar de títulos públicos.

La “anestesia” oficial: una montaña de $11.000 millones en seguros de cambio

Durante el mes de julio, el Gobierno logró contener el tipo de cambio oficial mediante una estrategia basada en la emisión de coberturas cambiarias (deuda en pesos dolarizados). En términos sencillos, el Estado le garantizó a las empresas e inversores privados un seguro contra la devaluación para evitar que sus pesos migrasen masivamente al mercado de divisas.

 

 

El volumen de este instrumento creció de forma drástica: el total de cobertura cambiaria provisto por el sector público pasó de USD 3.210 millones a fines de mayo a más de USD 11.240 millones en julio. 

Esta estrategia le otorgó al BCRA la posibilidad de comprar más de USD 2.100 millones en julio. No obstante, este esquema depende de que los inversores sigan aceptando promesas de pago en papel en lugar de exigir divisas en efectivo.

El test de agosto: cuando los inversores exigieron billetes reales

El inicio de agosto marcó la primera grieta en este esquema. Por un lado, las compras diarias del BCRA se desplomaron a casi cero.

Por otro lado, el vencimiento de deuda del gobierno atadas a la devaluación generó un comportamiento inédito. Una porción relevante de los acreedores demandó dólares físicos.

Ante la presión sobre la cotización, el gobierno registró una marcada caída en sus depósitos en moneda extranjera, reflejando la venta directa de divisas propias para ponerle un techo al billete.

¿Dólar barato, incertidumbre o hecho aislado? 

El adelantamiento en la búsqueda de cobertura cambiaria plantea tres hipótesis centrales sobre el comportamiento del sector privado:

  1. ¿Miedo a las elecciones de 2027? Aunque el stock de cobertura se ubica cerca de los picos observados en la previa de las elecciones legislativas de 2025, la distancia temporal respecto a las elecciones presidenciales hace poco probable que se trate de un pánico electoral anticipado.
  2. ¿Oportunidad de compra ante un dólar barato? Esta hipótesis cobra fuerza entre los operadores. Existe la percepción de que la cotización actual representa un piso atractivo para dolarizar carteras ante la incertidumbre sobre la sostenibilidad del esquema cambiario.
  3. ¿Un evento puntual de liquidez? La concentración de vencimientos de deuda al cierre de julio forzó una demanda puntual de divisas que obligó al Tesoro a intervenir. La evolución del mercado en las próximas semanas determinará si se trató de una situación extraordinaria o si el sector privado ha comenzado a rechazar los papeles de deuda que ofrece el Gobierno.

Conclusión: el límite de las promesas de papel

La dinámica reciente en el mercado de cambios demuestra que el mecanismo reducción de la cantidad de pesos en circulación y contención del dólar mediante deuda en pesos dolarizada tiene un margen acotado. El Gobierno logró transitoriamente la paz cambiaria emitiendo pólizas de seguro financiero, pero la exigencia de billetes reales por parte del sector privado expone la vulnerabilidad de las reservas netas.

Si la demanda de efectivo se consolida sobre la preferencia por bonos, el equipo económico se enfrentará a la disyuntiva de convalidar un ajuste en la cotización o sacrificar divisas para sostener el techo cambiario.

 

 

Sobre Nicolás Núñez

Economista de la UBA, Nicolás Nuñez tiene una Maestría en Finanzas de la Universidad Di Tella. Es además investigador en el Centro de Investigación de Economía Nacional (CIEN). Analista macro-financiero. Director durante 2022 nombrado por ANSES en cinco de las principales empresas argentinas. Profesor de mercado de capitales en la UBA y en la Universidad de Lanús. Actualmente cursa en la Universidad de San Martín un doctorado en relaciones internacionales.




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