‘Burnout’ materno: 50 cosas que toda madre necesita hacer en su tiempo libre
Detrás de cada madre hay una mujer que se olvidó de sí misma, atrapada en lo que la ciencia llama ‘burnout’ materno o síndrome de la madre agotada y, en el marco de esa tendencia, aparece una pregunta paralizante cuando están sin sus hijos: ¿y ahora, qué hago con el tiempo libre?
En primer lugar hay que destacar que la problemática no se trata simplemente de un cansancio; es más bien un estado de agotamiento crónico, distanciamiento emocional y de la sensación constante de no estar a la altura.
En consecuencia de la problemática, desde la cuenta @mami.tasking -experta en visibilizar diversos lados de la maternidad-, realizaron un relevamiento que confirma con un dato la dolorosa realidad: 9 de cada 10 madres sienten culpa al hacer cosas por ellas mismas cuando están sin sus hijos.
Asimismo, esa culpa se mezcla con un desconcierto paralizante: las mujeres pasan tanto tiempo siendo la mamá de alguien que se olvidan de quiénes eran antes, de qué les gustaba y de qué les llenaba el alma.
Sin embargo, existe un camino de regreso del ‘burnout’ materno: desde la citada plataforma le preguntaron a su comunidad qué harían con ese tiempo libre tan anhelado y juntas construyeron una lista con 50 propuestas. Un mapa para reencontrarte con la mujer que sigue viviendo detrás de la madre.
El desconcierto del tiempo libre y 50 ideas para recuperarse del ‘burnout’ materno
En conclusión, aquí se comparten ideas no como una lista de tareas, sino como un menú de posibilidades para elegir qué gusta más, sin presiones ni expectativas. Se trata de un primer paso para combatir el burnout, con la idea simple de darse un mimo y un permiso.
Hay pequeños grandes placeres, técnicas de autocuidado, la necesidad de salir al mundo, el beneficio de mover el cuerpo y la mente, los proyectos y la creatividad y opciones para las más audaces.
Pequeños grandes placeres
- Disfrutar del silencio. Sin más. Sentarse en el sillón y no escuchar nada.
- Leer un libro. De esos que se tienen en la mesita de luz juntando polvo.
- Maratonear una serie. Sin interrupciones y sin sentir que se debería estar haciendo otra cosa.
- Hacerse una comida rica especial, con tus ingredientes favoritos.
- Ir a tomar un helado y pedir un sabor nuevo. Animarse a salir de la rutina.
- Mirar el atardecer desde el balcón. Con un mate, un vino o lo que más guste.
- Darse un baño de inmersión. Con vinito, chocolates y esa música que relaja.
- Encremarse hasta el apellido y andar desnuda por la casa. Un acto de reconexión con el cuerpo.
Mimos y autocuidados
- Hacerse las manos o un baño de crema. Un clásico que nunca falla.
- Ir a la peluquería o teñirse. Renovarse por fuera para sentirse bien por dentro.
- Hacerse una rutina de skincare profunda o un peeling de pies. Cuidar los detalles.
- Depilaste todo lo que se dé las ganas.
- Darse un masaje. El reseteo físico y mental que tanto se necesita.
- Dormir sin reloj. El lujo más grande de todos.
Salir al mundo
- Ir al cine o al teatro. Sumergirse en otra historia por un par de horas.
- Salir a desayunar o merendar a un lugar que no se conozca. Explorar la ciudad.
- Ir a mirar vidrieras y mimarse con algo para una (y para nadie más).
- Ir a un recital. Vibrar con la música en vivo.
- Hacer un city tour por la ciudad o subiste a un bus turístico. Ser turista en el propio lugar.
- Visitar un museo. Nutrise de arte y cultura.
- Conocer bares nuevos. Redescubrir la noche.
- Encontrarse con una amiga que no se ve hace mil. Las amigas siempre curan.
Mover el cuerpo y la mente
- Ir al gimnasio o hacer actividad física. Liberar endorfinas.
- Salir a caminar o andar en bici. Despejar la mente al aire libre.
- Bailar escuchando la música que conecta con cosas lindas. Sola en el living, sin vergüenza.
- Cantar a los gritos. Liberar tensiones.
- Manejar sin rumbo escuchando los exitazos de épocas pasadas. Un viaje al recuerdo.
- Meditar. Calmar el ruido interior.
- Hacer ejercicios de pensamiento lateral o armar un rompecabezas. Desafiar a tu cerebro.
Proyectos y creatividad
- Cambiar de lugar los muebles de la casa. Renovar la energía del espacio.
- Reorganizar el placard o hacer limpieza de lo viejo. Soltar lo que ya no va.
- Armar una vision board para los próximos meses. Poner en claro los deseos.
- Buscar un nuevo hobbie: cerámica, pintura, crochet, baile. ¡Lo que sea!
- Hacer un curso o aprender algo nuevo. Mantener la curiosidad viva.
- Pintar mandalas o hacer diamond painting. Una forma de meditación activa.
- Pintar una pared o restaurar un mueble. Dejar una marca en tu hogar.
- Darle amor a las plantas. Conectar con la naturaleza.
Para las más audaces
- Hacer una escapada en el día. Cambiar de aire por completo.
- Practicar hacer el trago favorito como en el bar. Convertirse en tu propia bartender.
- Tirarse en paracaídas. Una dosis de adrenalina pura.
Orden y placer
- Organizar las finanzas. Tomar el control de la economía.
- Pasar tiempo al solcito en la plaza. Simple y perfecto.
- Mirar una película con comida rica. Un plan infalible.
- Pintar una pared o restaurar un mueble.
- Darte placer sin culpa.
- Y la más importante: no hacer nada. Absolutamente nada. Y disfrutarlo.

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