Solo las mujeres biológicas podrán participar de los JJ. OO. 2028

Desde el Comité Olímpico Internacional (COI) anunciaron que solo las mujeres biológicas podrán participar en las disciplinas femeninas de los próximos JJ OO del 2028 en Los Ángeles: las atletas deberán someterse a un test genético, una práctica abandonada a principios de la década de 1990 por objeciones legales, éticas y culturales.

Así lo confirmó Kirsty Coventry, elegida como primera mujer presidenta del COI hace exactamente un año.

“Entiendo que se trata de un tema muy delicado”, dijo la exatleta zimbabuense al anunciar la decisión. “Como exdeportista, creo firmemente en el derecho de todos los atletas olímpicos a participar en una competición justa. La política que hemos anunciado se basa en la ciencia y ha sido elaborada por expertos médicos. Los cromosomas masculinos proporcionan ventajas de rendimiento en deportes que dependen de la fuerza, la potencia o la resistencia, por tanto, es absolutamente claro que no sería justo que los hombres biológicos compitieran en la categoría femenina”, describió la dirigente.

 

La prueba que deben pasar las atletas mujeres para participar de los JJ. OO. 2028

En consecuencia todas las mujeres que quieran participar de los JJ OO en Los Ángeles de 2028 en la categoría femenina de cualquier deporte deberán haber demostrado en sus condiciones biológicas que en sus genes no hay cromosoma Y, el que determina los rasgos masculinos.

La prueba consiste en un PCR SRY con muestras de saliva, un algodón en el interior de la mejilla o sangre. Solo se hará una vez en la vida de las deportistas.

Quedarán eliminadas de la categoría femenina aquellas que no superen esa prueba, sean atletas transgénero, sean atletas con variaciones de las características sexuales (DSD) o mujeres a las que se asignó el sexo femenino al nacer pero poseen cromosomas masculinos.

Además solo podrán competir en categoría femenina aquellas atletas que posean el cromosoma Y, que dispara los niveles de testosterona, pero estén afectadas del llamado síndrome de insensibilidad total a los andrógenos (CAIS) u otras anomalías o trastornos poco frecuentes del desarrollo sexual (DSD), en los que no se obtienen beneficios de los efectos anabólicos o de mejora del rendimiento de la testosterona.

 

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Giro en la política sobre la protección de la categoría femenina en el deporte olímpico

Luego de la gran repercusión que tuvo en los pasados juegos la victoria de la boxeadora argelina Imane Khelif, la presidenta del COI creó una comisión de estudio presidida por la nueva responsable médica del comité, la remera olímpica canadiense Jane Thornton, un espacio notoriamente influenciado por una determinación reguladora surgido para solucionar un asunto que no suponía un mayor problema más allá de su impacto mediático.

El actual documento aprobado por el comité ejecutivo del COI sobre las políticas de protección de la categoría femenina (de mujeres) en el deporte define con claridad el giro de 180 grados del organismo comparado con la anterior y aperturista normativa vinculada a la equidad, inclusión y no discriminación por motivos de identidad de género y variaciones de sexo.

“Además de garantizar la equidad, la seguridad y la integridad en la competición de élite, se busca promover la igualdad, potenciar los valores olímpicos y aumentar la visibilidad de la categoría femenina”, señala el texto del documento. “Por estas razones, el movimiento olímpico tiene un interés fundamental en contar con una categoría femenina basada en el sexo”, agrega.

 

 

La anterior política abierta del COI nunca imponía, sino que dejaba libertad a las diferentes federaciones para imponer sus reglas.

La norma más aceptada era un umbral de testosterona natural, la hormona masculina: quien lo superara quedaba excluida. Tanto las mujeres transgénero como las DSD debían medicarse con estrógenos para no superarlo. Si las mujeres trans lo hacían sin mayores problemas por su deseo de ser lo más mujer posible, las DSD sufrían graves trastornos físicos y psicológicos y terminaban abandonando la competición.

Aunque Coventry sostiene que el retorno de los controles es la mejor forma de política feminista, en cierta forma es una discriminación, pues los hombres no pasan controles de este tipo.




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