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Tras el impacto del caso Petrobras comienza la campaña electoral en Brasil

Se vienen las elecciones más importantes en la memoria reciente del primer país latinoamericano y los comicios van a marcar el comienzo de otra era: será la primera vez que los brasileños votan tras la explosión del famoso caso Petrobras, que desveló como prácticamente toda la clase política y empresarial del país se beneficiaba de un gigantesco esquema de malversación de fondos públicos usando la petrolera estatal.

Son las primeras elecciones tras el traumático impeachment a Dilma Rousseff en agosto de 2016 y las que deberían poner fin a la parálisis política provocada por el impopular gobierno que la reemplazó, el de Michel Temer.

Este año, por si fuera poco, tuvo lugat el encarcelamiento del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, eterno candidato preferido con diferencia en todas las encuestas.

Una ley relativamente nueva cuyo alcance se empieza a vislumbrar ahora, se aprobó en 2015 y prohíbe que las empresas donen a campañas electorales.

Sin esos donativos, que siempre han sido la principal forma de financiación electoral, los candidatos deben limitarse ahora a lo que les toque de unos fondos de dinero público que el Congreso reparte en proporción al número de diputados de cada partido.

El total apenas suma 2.000 millones de reales (454 millones de euros), a repartir entre las 35 formaciones que se presentan a las elecciones.

Sin embargo, en febrero pasado, el Tribunal Electoral aprobó una posible solución para algunos: que cada candidato pueda pagarse la campaña de su propio bolsillo. De repente, las elecciones se volvieron mucho más fáciles para los ricos.

En el Ejecutivo, el partido en el gobierno, el Movimiento Democrático Brasileño, ha confiado su futuro a Henrique Meirelles, el exministro de Hacienda, en buena parte porque tiene una fortuna personal (217 millones de reales; 59,5 millones de euros) que puede invertir en su campaña.

El dato en las municipales de 2016, cuando la ley ya estaba en vigor, marcó una tendencia: de la campaña más barata en décadas para el dinero público salieron 23 millonarios elegidos en las 92 ciudades más grandes del país.

Los comicios de este mes de octubre, podrían ser la mayor oportunidad en años de renovar la política brasileña.

 

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