Churros veganos y humor en las redes: así aumenta las ventas ‘El Topo’ en plena pandemia

Adaptarse a los cambios es la clave para sobrevivir. Así lo expuso Charles Darwin en su teoría del origen de las especies hace más de 150 años, y -salvando las diferencias- así lo entendieron en la tradicional churrería “El Topo”, originaria de Villa Gesell. Para hacerle frente a la pandemia del coronavirus no quedaba más que adaptarse a la nueva realidad.

Dos fueron los caminos que tomaron: presencia -y sobre todo humor- en las redes sociales, y la incorporación de sabores veganos en su lista de rellenos.




Juan Manuel Navarro es hijo de uno de los fundadores de la empresa familiar nacida a fines de los ‘60 y community manager desde que lo exigió el covid-19.

En diálogo con Telégrafo contó que su tarea principal es administrar la cuenta de Twitter y defender la marca de los famosos “haters” que descargan su ira en las redes sociales.

 

 

“Me río, me divierto mucho con lo que escriben”, dice y explica que con altura y mucho humor responde cada mensaje que llega.

Algunas veces contesta reclamos, pide disculpas si algo salió mal, intenta solucionar problemas con las aplicaciones de entrega, y trata de resolver las cuestiones que estén a su alcance. Otras, comparte aquellos mensajes de felicidad de quienes disfrutan el sabor de los churros.

En menos de un año, la empresa pasó de tener 6 mil seguidores en Twitter a casi 58 mil.

 

Juan Manuel Navarro, hijo de uno de los fundadores y a cargo de las redes sociales de la marca. (Fotos Ricardo Stinco)

 

Además de la presencia en las redes sociales, otra de las novedades que le permitió a la marca abrir nuevas sucursales y triplicar sus ventas en ciudad de Buenos Aires, fue la incorporación de sabores veganos a su lista de churros. Membrillo, batata y dulce de almendras, entre los dulces. Humus, aceitunas y el nuevo “a prueba” de palta, entre los salados.

“Mensaje para los sapiens: la masa del churro es vegana”, le contesta Juan a quienes critican los nuevos sabores en las redes.

-¿No hay ningún secreto en la receta?
– Ninguno. Es harina, agua y sal. Eso sí, hay que estar atento al clima, que la harina que te venden sea siempre la misma y otras variantes.

 

La incorporación de sabores veganos en sus churros triplicó las ventas de El Topo. (Fotos Ricardo Stinco)

 

No hay receta para el éxito

Churros “El Topo” nació en octubre de 1967 cuando Hugo y Cacho abrieron el primer local en Avenida 3 al 900 en Villa Gesell. Con la palabra churros al revés “para llamar la atención” y un topo dibujado en honor al “Topo Gigio”, muy famoso por esos años, la fábrica tuvo un gran éxito esa temporada de verano y no paró de crecer. Hoy cuenta con un total de 12 comercios: en Mar Azul, Pinamar (2), Valeria del Mar, Cariló, Plaza Irlanda, Belgrano, Tribunales, Necochea, Monte Hermoso y Bahía Blanca.

“La suerte no es más que el meditado cuidado de todos los detalles”, cita Juan Manuel en relación al cartel que recibe a todos los que ingresan al local geselino y explica que no hay receta para el éxito.

 

El cartel del local de El Topo situado en Avenida 3 y Paseo 109 de Villa Gesell. (Fotos Ricardo Stinco)

 

“Una vez que encontrás cómo hacer bien el producto, tenés que seguir en esa misma línea de no escatimarle a la mercadería, a la materia prima, estar en el control y en el detalle de cada paso de la producción y darle lo mejor a la gente que viene a comprar”, sostiene en diálogo con Telégrafo.

Sin embargo, a pesar de la gran expansión del negocio, todos y cada uno de los locales está a cargo de algún integrante de la familia Navarro. Son tres las generaciones que trabajan en ellos.

 

Juan Manuel, junto a uno de sus familiares. (Fotos Ricardo Stinco)

 

“No tenemos franquicias, creemos que esto es un oficio muy artesanal y con un conocimiento que se pasa generación tras generación”, cuenta el hombre de 43 años que gestiona el local de la Avenida 3 y Paseo 109 cada verano y cuenta con el apoyo de su hijo adolescente.

Todo el proceso, desde que se empieza hasta que termina se hace en cada local. No está estandarizada la producción. “Es todo manual, la churrera, la freidora también”, explica.




En total, “El Topo” ofrece 15 variedades de churros, además de berlinesas, donas, strudels y pastelitos. La docena de simples se consigue a $300, la de rellenos a $360, los salados y veganos a $420 y los bañados a $480.

La lista de sabores se completa con: dulce de leche, crema pastelera, nutella, crema de limón, crema de naranja, membrillo, batata, dulce de almendras, roquefort, cheddar, humus, leberwurst, jamón y queso, crema de aceitunas, jamón crudo y bechamel, y palta que está “a modo de prueba” en algunas sucursales.

 

Además de los churros, El Topo ofrece berlinesas, donas y pastelitos. (Fotos Ricardo Stinco)

 

Una causa solidaria

Además de usar las redes sociales para satisfacer clientes y publicitar la marca, Juan Manuel cuenta que son una herramienta para dar una mano a alguien que lo necesita. Por ello, no dudó en pedir ayuda a sus seguidores cuando se incendió la panadería “La Unión” en Tierra del Fuego.

“Había sido destrucción total. Entonces averigué la historia y pensando qué se podía hacer, hicimos una publicación en Cafecito, donde se puede donar un valor simbólico de $50, y lo compartimos en Twitter”, dice Navarro y celebra: “Le habíamos puesto tope de trescientos mil pesos pensando que era algo lejano, la cuestión es que arrancamos a las 17 del sábado y a las 19 ya teníamos como 90 mil. Me fui a dormir y a las mañana había 150 mil”.

 

El Topo tiene una producción que no está estandarizada. (Fotos Ricardo Stinco)

 

“Ahí empezaron a retuitearnos personas conocidas, como Tinelli y la gente nos pidió por favor que extendiéramos el monto fijo. Lo llevamos a 500 mil y cuando pasamos los 400 mil, Emilio, el dueño, me llamó diciendo que ya estaba bien, que muchas gracias”, explica.

El alcance que tuvo la publicación y la perseverancia de Navarro sirvió además para que los intereses que MercadoPago se queda por cada transacción sean destinados a la misma causa.

 

 

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