Presentan nuevo tratamiento frente a las tres principales enfermedades avícolas

La demanda mundial de proteínas animales continúa en expansión y posiciona a la avicultura como uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento en un escenario de competitividad que depende de un factor muchas veces inadvertido: la prevención sanitaria y el tratamiento ante las enfermedades avícolas.

Además de provocar pérdidas económicas, muchas de las enfermedades infecciosas se caracterizan por su rápida diseminación y por la dificultad para controlarlas una vez que ingresan al establecimiento, lo que representa una de las principales amenazas para la productividad de las granjas.

 

 

Argentina, actor relevante en la avicultura mundial

La Argentina es un actor relevante dentro de la producción avícola mundial: ocupa el noveno puesto entre los principales países productores de carne aviar.

La faena nacional alcanzó 752,6 millones de aves durante el último año, un 1,8% más que en 2024. En un escenario de crecimiento sostenido, producir más también implica producir mejor.

 

 

Las tres enfermedades de mayor impacto en la avicultura

Laringotraqueítis infecciosa

Compromete el sistema respiratorio de las aves y provoca tos, dificultad respiratoria y, en los cuadros más severos, expectoración con sangre. Además de su rápida transmisión entre animales, presenta una característica que complejiza su manejo: las aves recuperadas permanecen como portadoras del virus durante toda su vida y pueden volver a eliminarlo en situaciones de estrés. La mortalidad suele ubicarse entre el 10% y el 20%, aunque en brotes graves puede alcanzar el 70%.

Bursitis infecciosa o Gumboro

Afecta principalmente a pollitos jóvenes al atacar la denominada bolsa de Fabricio, órgano fundamental para el desarrollo del sistema inmunológico. Como consecuencia, las aves quedan inmunosuprimidas y más expuestas a otras enfermedades. Su elevada resistencia ambiental hace que la vacunación continúe siendo la medida preventiva más efectiva.

Enfermedad de Marek

Es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta los nervios y órganos internos de las aves, provocando tumores, parálisis y elevadas tasas de mortalidad. El virus puede permanecer durante meses en el ambiente, incluso después de las tareas de limpieza y desinfección, y no existe tratamiento una vez instaurada la infección. La mortalidad de la enfermedad en los lotes llegaba al 60% y no tiene tratamiento, la única forma de controlarla es vacunando a los pollitos al nacer o directamente en el huevo Por eso, la vacunación temprana constituye la principal herramienta de control-.

 

 

Un solo tratamiento para enfrentar las tres enfermedades avícolas típicas

En este contexto, desde MSD Salud Animal presentaron INNOVAX®-ILT-IBD, una vacuna recombinante vectorizada basada en herpesvirus de pavo (HVT) que protege frente a laringotraqueítis, a la enfermedad de Gumboro y a la de Marek, mediante una única aplicación realizada en la planta de incubación, ya sea in ovo alrededor del día 18 de incubación o por vía subcutánea al primer día de vida del pollito.

“Con la llegada de Innovax ILT-IBD completamos nuestra familia de vacunas vectorizadas HVT de doble construcción. Esto le da al productor algo que antes no tenía: una vacuna pensada para cada combinación de riesgo sanitario que puede aparecer en su parvada. Si el desafío es laringotraqueítis y Gumboro, la respuesta es Innovax ILT-IBD. Si el foco está en Newcastle y Gumboro, es Innovax ND-IBD. Y si lo que hay que cubrir es Newcastle y laringotraqueítis, ahí está Innovax ND-ILT. Las tres protegen siempre contra Marek y son compatibles con Nobilis Rismavac, así que el productor parte de una base sólida de protección”, explica Pablo Nervi, gerente técnico del área de avicultura de MSD Salud Animal para Argentina.

Según estudios realizados por la compañía, INNOVAX®-ILT-IBD ofrece entre 83% y 91,2% de protección frente a la enfermedad de Marek, con inicio de inmunidad a los cinco días posteriores a la vacunación; hasta 100% de protección frente a ILT cuando se aplica in ovo, con inicio de inmunidad a las cuatro semanas; y hasta 100% de protección frente a IBD mediante aplicación subcutánea, comenzando a partir de las tres semanas. En los tres casos, la inmunidad se mantiene durante todo el período de riesgo del ave.

Al facilitar el manejo sanitario, este enfoque reduce la manipulación de los animales y favorece su bienestar, contribuyendo también a mejorar los indicadores productivos.

 

 

Tecnología de vanguardia al alcance

Si bien este tratamiento para combatir las enfermedades avícolas está disponible en diferentes partes del mundo, ahora se encuentra en el país.

“Detrás de cada vacuna Innovax® hay una estructura científica enorme, con 750 investigadores y 18 centros de investigación trabajando en simultáneo en más de 150 países. Eso le da al productor local algo muy concreto, que es acceso a la misma tecnología que se desarrolla y se valida en los principales mercados avícolas del mundo. En MSD Salud Animal creemos que estar a la vanguardia no alcanza si esa innovación no llega de forma simple a la granja. Por eso cada desarrollo que hacemos busca lo mismo, que la ciencia se traduzca en resultados concretos para la salud de las aves y para la rentabilidad de quien las produce” explica Eugenia Sanz, directora de la unidad de negocios de avicultura de MSD Salud Animal para Argentina.

En una industria que busca seguir creciendo para abastecer una demanda global cada vez mayor, la innovación en prevención sanitaria se consolida como uno de los principales motores para producir más, con mayor eficiencia y sustentabilidad.




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