Se realizó la primera entrega de cannabis medicinal en el hospital Garrahan

El ministerio de Salud de la Nación, a través del Programa de Cannabis Medicinal, realizó la primera entrega de formulaciones basadas en cannabis a pacientes con epilepsia del Hospital Garrahan.

Se alcanzó así “un hito en el cumplimiento de objetivos relativos a asegurar y promover el cuidado integral de la salud y el acceso gratuito al aceite de cáñamo a toda persona que, en las condiciones establecidas, se incorpore al programa”, según remarcaron las autoridades.

A partir de esta iniciativa del ministerio de Salud de la Nación, se garantiza por primera vez el acceso al aceite de cannabis de grado farmacéutico, purificado y altamente concentrado, para el tratamiento de pacientes con epilepsia farmacorresistente, con convulsiones asociadas con el síndrome de Lennox-Gastaut, el síndrome de Dravet y en epilepsia relacionada a Esclerosis Tuberosa.

 

 

“Estamos haciendo entrega por primera vez de un derivado del cannabis de producción nacional. Esta es una política priorizada desde el ministerio de Salud que va a beneficiar a pacientes que se encuentran actualmente en tratamiento con este producto”, destacó Sandra Tirado, secretaria de Acceso a la Salud, al encabezar el acto en el hospital.

Producto nacional de calidad

Los frascos de 35 ml de solución oral que componen esta primera entrega serán distribuidos para cubrir las demandas de los próximos meses para 14 pacientes que tratan sus afecciones en el hospital, marcando un claro avance respecto al acceso a la terapéutica con cannabinoides.

“Este es un momento muy importante donde el Estado se hace presente tratando de asegurarnos la calidad de un producto estandarizado en una patología que realmente condiciona la calidad de vida de nuestras familias, acompañados por un médico o por un hospital de referencia en epilepsia refractaria”, señaló Marcelo Morante, coordinador del Programa de Cannabis Medicinal.


En esta línea agregó que “este es el escenario ideal para conducir estos procesos: el Estado presente acercando posturas desde la sociedad científica y la mamá que cultiva, encontrando estos espacios de seguridad y eficacia que es el camino que nos va a conducir a eso que buscamos que es la mejoría de esta patología que tanto incapacita”.

Por su parte, el jefe del servicio de Neurología del hospital, Roberto Caravallo, indicó que “en estos niños que presentan crisis convulsivas frecuentes o diarias, algunas de ellas severas, condiciona la calidad de vida del paciente y de la familia”.

“Por lo tanto el uso de este tratamiento es importante para controlar las crisis, para disminuirlas y de esa manera favorecer una mejor calidad de vida del niño y de la familia. Esa es la indicación fundamental de este nuevo producto terapéutico”, sentenció.

El Programa

El Programa de Cannabis Medicinal fue creado por la Ley 27.350 en 2017, pero fue durante la gestión del Gobierno actual que se pudo modificar su reglamentación y establecer las condiciones necesarias para la accesibilidad a un medicamento aprobado por ANMAT y producido en nuestro país bajo criterios de eficacia, calidad y seguridad sanitarios.

“A partir de 2020, en el marco del restablecimiento de la salud pública como un eje prioritario, se impulsaron políticas públicas para garantizar un acceso seguro a los derivados del cannabis que se usen con fines medicinales, terapéuticos y paliativos”, señalaron desde el ministerio que conduce Carla Vizzotti.

 

 

En este contexto, un trabajo articulado por el Programa de Cannabis Medicinal, el servicio de Neurología del Hospital Garrahan encabezó un grupo de investigación específica cuyos estudios confirmaron al CBD como una herramienta terapéutica sumamente valiosa como adyuvante al tratamiento antiepiléptico en niños y niñas con encefalopatías epilépticas refractarias.

En dichos estudios se demostraron niveles de mejoría altamente satisfactorios con respuestas positivas en más del 80% de los casos estudiados y una reducción del número de crisis a un 60%. 

Los resultados indican que su uso contribuye también a mejorar notablemente aspectos cognitivos, conductuales y motores, repercutiendo en una mejora en la calidad de vida, tanto de las y los pacientes como de sus familias.

 

 

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