El oro del BCRA: de la “rebeldía” del 2004 al salvavidas financiero del 2026

La estabilidad de las reservas internacionales argentinas en este 2026 suele analizarse como una foto estática del presente. Sin embargo, la solidez financiera que hoy exhibe el Banco Central de la República Argentina (BCRA) es el resultado de una decisión de ruptura tomada hace más de dos décadas vinculada al oro.

En 2004, mientras el consenso financiero global – liderado por el FMI y el Tesoro de EE.UU. – decretaba la “muerte” del oro como activo de reserva, Argentina inició un proceso de acumulación estratégica a contramano del mundo. Lo que comenzó como una “semilla heterodoxa” para ganar soberanía política, hoy ofrece una cosecha vital para la solvencia de una gestión libertaria.

 

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2004: comprar cuando todos vendían

Para entender la magnitud de la apuesta, hay que recordar el clima de época. A finales de los 90 y principios de los 2000, el oro era despreciado como una “reliquia bárbara”. Países como el Reino Unido y Suiza vendían masivamente sus reservas metálicas para comprar bonos soberanos, bajo la premisa de que el oro no pagaba intereses.

Argentina, saliendo de la crisis de 2001, hizo lo opuesto. El BCRA compró 1,76 millones de onzas de oro (unos USD 700 millones de la época). No buscaban rentabilidad financiera inmediata, sino un activo inembargable que permitiera al país emanciparse de la tutela del FMI. Se construyó el oro como un “escudo de soberanía”.

 

 

El veredicto de los datos: oro vs. DEGs

Veinte años después, los números son lapidarios con el “consenso de Washington” y benévolos con la estrategia argentina. Si comparamos el rendimiento de haber mantenido oro versus la alternativa sugerida por los organismos internacionales (los Derechos Especiales de Giro, que es la canasta de monedas del FMI), la diferencia es abismal.

Como se observa en el siguiente gráfico, mientras la inversión en la canasta de monedas del FMI (DEGs) apenas rindió un 33% en dos décadas, la tenencia en oro se revalorizó un 1.216%, despegándose fenomenalmente tras la crisis de 2008 y la inflación global post-pandemia.

El gráfico muestra cómo la curva de valoración del oro (línea verde) se despega exponencialmente de los DEGs (línea roja) a partir de 2005, validando la decisión estratégica de largo plazo.

 

Gráfico sobre la valoración del oro (línea verde) y de los DEGs (línea roja).

 

La paradoja de Milei: el mayor beneficiario

Aquí radica la ironía política más interesante de la historia económica reciente. Una decisión tomada por Néstor Kirchner con una lógica de confrontación con el sistema financiero, termina siendo el pilar de solvencia de la administración de Javier Milei, de orientación liberal.

Al analizar la contribución del oro a las reservas por período presidencial, los datos son reveladores.

 

Contribución del oro a las reservas del BCRA.

 

El impacto de la revalorización del oro en las reservas durante la gestión de Javier Milei supera los USD 5.100 millones, con un rendimiento anual del 53%, el más alto de la serie histórica.

Mientras que en gestiones anteriores el oro aportó estabilidad, en el período actual (con el precio internacional en máximos históricos), el metal ha aportado a la revalorización de las reservas. Es el componente de acumulación de capital genuino más estable, permitiendo al gobierno actual mostrar solvencia sin necesidad de emitir nueva deuda externa.

 

 

2026: un blindaje del 20%

Hoy, el oro ya no es un activo marginal en la hoja de balance del BCRA. Como muestra la evolución histórica de las reservas, el metal ha pasado de representar menos del 5% a consolidarse en torno al 20% de las reservas brutas totales en el bienio 2025-2026.

La zona naranja muestra cómo el peso relativo del oro sobre el total de las reservas creció sostenidamente, funcionando como un estabilizador ante la volatilidad de las monedas extranjeras.

 

Gráfico del peso relativo del oro sobre el total de las reservas.

 

Conclusión: política de Estado por “accidente”

La historia del oro argentino deja una lección de pragmatismo. La “reliquia” que la ortodoxia mandaba a vender en 2004 se convirtió en el “refugio” que esa misma ortodoxia necesita en 2026 para garantizar estabilidad.

Argentina llegó a este mundo de incertidumbre geopolítica y desconfianza en el dólar mejor armada que muchos de sus pares, gracias a una visión de largo plazo que, queriendo o sin querer, trascendió la grieta política y se convirtió en la inversión más rentable del Estado nacional.

 

 

Sobre Nicolás Núñez

Economista de la UBA, Nicolás Nuñez tiene una Maestría en Finanzas de la Universidad Di Tella. Es además investigador en el Centro de Investigación de Economía Nacional (CIEN). Analista macro-financiero. Director durante 2022 nombrado por ANSES en cinco de las principales empresas argentinas. Profesor de mercado de capitales en la UBA y en la Universidad de Lanús. Actualmente cursa en la Universidad de San Martín un doctorado en relaciones internacionales.




 

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