Segato en Mar de Ajó: “La prohibición del aborto es una violación de Estado”

En el marco del 8º Congreso de Medicina General que se desarrolla desde este jueves en Mar de Ajó con gran convocatoria, la reconocida antropóloga Rita Segato disertó en la mesa central del encuentro sobre Derecho a la Salud. Uno de los temas principales que trató fue la prohibición del aborto, un hecho que consideró como “una violación de Estado”, mientras propuso un original enfoque social para abordarlo.

Antes de su exposición, la profesional feminista fue reconocida por el Concejo Deliberante de La Costa, al declararla visitante destacada de la cultura. En un auditorio colmado, compartió el debate con el doctor Horacio Barri, bajo la moderación de Cintia Altamirano Raminger.

Con su pañuelo verde en la muñeca derecha y la claridad que la distingue, Segato adelantó que hablaría de las perplejidades de su vida como antropóloga que surgen del campo médico, sin dejar de atender el pedido de “un montón de mujeres” que en la previa de la charla le insistieron con que se refiriera a la violencia contra las mujeres.

Así relató que cuando en los ’70 hacía trabajo de campo para su tesis doctoral en Recife –al noreste de Brasil-, se topó con una enfermera que había mantenido una larga relación marital con una mujer y había entrado en una severa depresión tras la separación. Atendida por un psiquiatra del mismo hospital donde se desempeñaba, nunca pudo contarle al profesional cuál era el verdadero origen de su problema.

Esta experiencia llevó a la antropóloga a pensar qué es un médico. Llegó entonces a la conclusión de que “es un representante del Estado”. “Para la mayor parte de la gente de nuestros países, el Estado es el enemigo y eso no es fácil de cambiar. Un médico, como un maestro, son brazos del Estado, que nunca dejó de tener una relación colonial con lo administrado”, agregó.

Rita Segato en el 8º Congreso de Medicina General en Mar de Ajó.

En este sentido, consideró que las repúblicas latinoamericanas, por su pasado bajo dominio extranjero, se convirtieron en “repúblicas mal fundadas”, lo que no escapó a la atención médica. Aquí se metió de lleno en la cuestión del aborto y el por qué, desde su perspectiva, muchos médicos son objetores de conciencia.

“No es por cuestiones religiosas o morales. Eso es un cuento. Es por prestigio”, sintetizó. Al respecto, explicó que “una abortera era una mujer pobre, generalmente no blanca, una enfermera que en las horas libres de su trabajo hacía abortos” y tenía una “muy baja posición social”.

“Mi escucha de la sociedad me lleva a pensar que diversos médicos y médicas se niegan a realizar abortos porque no quieren caer de su posición de prestigio. Les llevaría a confundirse en esa figura desprestigiada, pobre y negra que era la abortera no hace mucho tiempo atrás, cuando no había tal escandalete con la cuestión del aborto”, sentenció.

Por otra parte, recalcó que “esa ley que criminaliza el aborto no fue hecha para cumplirse”. “Jamás se cumplió. No tiene una eficacia material, pero sí una eficacia genocida: los de clase media para arriba, abortan, los de abajo, mueren”, reflexionó

Tal como lo indican las estadísticas, Segato enfatizó en que a pesar de la prohibición “nadie deja de intentarlo, porque tener dentro de la panza un pedazo de carne no deseado, es como estar siendo violada”.

“Por eso digo que la prohibición del aborto es una violación de Estado. Es una dictadura sobre el cuerpo de las mujeres”, afirmó, para despertar un aplauso apabullante de los presentes en una de las salas principales del Espacio Multicultural de Mar de Ajó.

Enseguida la antropóloga propuso, no sin cierta ironía, una estrategia para abordar esta cuestión del aborto y la posición social. “Hay que trabajar en que es de un gran prestigio, de altas familias, de intelectuales, de gente top, de la crème de la crème, estar a favor del aborto”, concluyó entre un nuevo y fervoroso aplauso.

 

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