Semillas del INTA viajan al espacio para estudiar cultivos en condiciones extremas

El INTA enviará semillas de quinua al espacio en el marco de un acuerdo internacional con la Orion Space Generation Foundation, con el objetivo de estudiar cómo responden los cultivos a condiciones extremas como radiación, microgravedad y variaciones térmicas. La experiencia busca generar conocimiento aplicable tanto a futuras misiones espaciales como a la innovación agrícola en la Tierra.

La iniciativa contempla el envío de semillas de quinua variedad Morrillos (Chenopodium quinoa), desarrolladas y conservadas por investigadores del INTA tras más de una década de caracterización agronómica. Se trata de una planta nativa de los Andes, elegida por su alta capacidad de adaptación a ambientes hostiles y su valor nutricional.

 

Cuenta regresiva: la NASA fija lanzar la misión tripulada a la Luna el 1 de abril

 

El proyecto articula una red científica que incluye a la Universidad de San Pablo-T, representada por Matías Rhomer y Catalina Lonac, junto a equipos del INTA San Juan y Tucumán, la Fundación Miguel Lillo y socios internacionales. El objetivo común es comprender el comportamiento de los sistemas biológicos en el ambiente espacial.

Las semillas integrarán una cápsula experimental diseñada para registrar variables ambientales durante el vuelo, previsto para el segundo trimestre del año. Esta línea de investigación comenzó en 2019 junto a la Universidad de York – Lassonde School of Engineering, en Canadá, y tuvo sus primeros resultados en 2022.

 

semillas quinua espacio

Semillas de quinua del INTA viajan al espacio para estudiar cultivos en condiciones extremas.

 

Acuerdo y trazabilidad del material genético

El envío del material vegetal se formalizó mediante un Acuerdo de Transferencia y Evaluación de Material firmado entre el INTA y la Orion Space Generation Foundation. El convenio establece el uso exclusivo para investigación y define condiciones de trazabilidad, confidencialidad y protección de los recursos genéticos.

Claudio Galmarini, director del Centro Regional Mendoza–San Juan del INTA, destacó la importancia de la iniciativa. “El INTA tiene un largo camino recorrido en la caracterización de recursos genéticos, así como en programas de mejoramiento genético; poder participar en esta iniciativa internacional con semillas de un cultivar de quinua, especie de gran valor alimenticio, obtenido por nuestra institución, representa todo un desafío y abre las puertas a oportunidades insospechadas de colaboración”.

“Este acuerdo nos permite aportar material vegetal con trazabilidad científica y asegurar que su utilización se limite estrictamente a investigación”, señaló Galmarini. “Además, posibilitará desarrollar estudios fisiológicos, genómicos y experimentos tanto en laboratorios terrestres como durante la misión espacial”.

 

Chips de mozzarella: innovación del INTA para mejorar la nutrición

 

Trabajo científico y proyección agrícola

Las semillas fueron provistas por el equipo del INTA San Juan integrado por Lucas Guillén, Gonzalo Roqueiro y Nadia Bárcena, en el marco del Proyecto de Mejoramiento Genético de Cultivos Industriales coordinado por Paola Fontana. También participaron profesionales de otras unidades del organismo a través de la Red Quinua.

Guillén explicó los motivos de la elección del cultivo. “La quinua es una especie extremadamente resiliente. Puede crecer en ambientes con salinidad, sequía y amplitudes térmicas importantes. Eso la convierte en un modelo muy interesante para estudiar cómo responden las plantas frente a condiciones extremas”.

Además, destacó el impacto potencial de la investigación. “El objetivo es generar conocimiento sobre los mecanismos de tolerancia de las plantas. Ese aprendizaje puede trasladarse luego al desarrollo de cultivos más resistentes para la producción en la Tierra”.

El interés del sector agropecuario radica en la aplicación de estos estudios en la producción terrestre. El espacio funciona como un laboratorio natural de condiciones límites, lo que permite identificar mecanismos de adaptación útiles para programas de mejoramiento genético.

El proyecto es coordinado por la investigadora tucumana Pamela Such Stelzer, vinculada al SETI Institute y a la Universidad de San Pablo-T, quien lidera el desarrollo de tecnologías asociadas al aprovechamiento de recursos in situ para exploración espacial.


Lo más visto