Así se vio la superluna de mayo 2020: la última del año

Tras las superlunas de febrero, marzo y abril, llegó la superluna de mayo, la última del año. El fenómeno podrá verse en su mayor dimensión entre la noche de este jueves 7 y la madrugada del viernes 8 de mayo, cuando el satélite natural de la Tierra presente más brillo del habitual.

Esta superluna tiene la particularidad de ocurrir en medio de la reducción de los niveles de contaminación del aire durante la cuarentena en todo el mundo, lo que ha mejorado la visibilidad de los eventos astronómicos. En el hemisferio norte del planeta, donde transcurre la primavera, se la denomina también como la luna llega de las flores.

 

La luna, este miércoles 6 de mayo. (Fotos Ricardo Stinco)

 

¿Qué es una superluna?

Se llama superluna al hecho que la luna llena coincida con el momento de máximo acercamiento a la Tierra (lo que se llama ‘perigeo’). Esto ocurre gracias a que la órbita lunar es elíptica y no circular. Cuando estamos ante una superluna la apreciamos algo más grande y brillante de lo normal.

 

 

¿Cuándo ver la superluna?

La última superluna del año podrá verse durante la noche del 7 al 8 de mayo. El momento álgido será a las 12:45 del 7 de mayo pero, como es de día, hay que esperar a la noche para contemplarla. La próxima superluna no se presentará hasta finales de abril de 2021.




Eta Acuáridas: lluvia de estrellas fugaces

Al mismo tiempo que esta superluna tendrá lugar otro fenómeno astronómico que ocurre todos los años por estas fechas: la lluvia de estrellas de las Eta-Acuáridas.

Los meteoros de Eta Acuáridas comienzan a caer cada año el 19 de abril hasta el 28 de mayo y tienen su máxima actividad durante la primera semana de mayo; este año el pico de la lluvia fue del 5 y 6 de mayo, cuando se produce el ingreso a la atmósfera de cerca de 50 meteoros por hora.

Sin embargo, el brillo extra de la superluna de estas noches dificultará que se pueda contemplar ese fenómeno en todo su esplendor.

 

 

¿Cuándo volverá el ser humano a la Luna?

La NASA acaba de adjudicar el diseño y construcción de la próxima nave que aterrizará en la Luna, el equivalente al venerable módulo lunar Apolo, medio siglo después.

La agencia estadounidense aprobó a tres consorcios, con diversos modelos completamente distintos. El objetivo es poner un humano – la primera mujer- en el satélite hacia el 2024.

Según señalan los especialistas, la exploración espacial parece haber abandonado su carácter de aventura romántica para convertirse en proyectos industriales de gran alcance, en los que la rentabilidad puede ser el factor más importante.

Lanzar tres diseños a la vez puede tener sentido en cuanto a que esa redundancia asegura que a medio plazo uno u otro (y probablemente los tres) tendrán éxito.

 

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