De un huevo del tamaño de una pelota de voleibol, al titanosaurio más antiguo del mundo

En la zona de Bajada Colorada, extendida entre las regiones de Picún Leufú y Piedra del Aguila, la provincia de Neuquén tiene un patrimonio paleontológico que año tras año se ha vuelto inigualable en todo el planeta Tierra. Allí se han encontrado distintos grupos de dinosaurios carnívoros y otros grupos de dinosaurios herbívoros.

Aunque ya ha pasado más de media década, un hallazgo del año 2014 se ha convertido en las últimas semanas en una novedad histórica, luego de un exhaustivo trabajo de evaluación que comenzó en aquel entonces con la excavación de dos paleontólogos, entre los que figura el técnico Jonatan Aroca, en el marco de un proyecto de carrera.

“Cuando se encontraron los materiales ya se tenía bastante en clara su dimensión, pero entre el momento en que se hallan y el que sale publicado científicamente todo el estudio hay una extenso período”, admite José Luis Carballido, investigador del Conicet, en diálogo con Telégrafo.

“Es un proceso que lleva mucho tiempo, cuando vamos al campo, sacamos distintos materiales, algunos tienen más prioridad que otros. Se acumula mucho trabajo y las publicaciones van saliendo según las variantes halladas”, agrega Carballido al respecto.

 

El lugar del hallazgo en la zona neuquina conocida como Bajada Colorada.

 

Antigüedad

El hallazgo terminó por ser monumental y se vinculó a un titanosaurio, denominado Ninjatitan zapatai, convertido en el más viejo en su grupo en el mundo y al que se le registró unos 20 metros de longitud y unos 140 millones de años de antigüedad.

Primero se halló una escápula muy completa del animal y en las siguientes campañas aparecieron tres vértebras y algunos huesos de sus patas traseras; una parte del fémur y lo que sería su peroné.

Referente del museo Egidio Feruglio de la ciudad patagónica de Trelew y con amplia experiencia en el tema, Carballido fue convocado a participar de las actividades en el yacimiento neuquino. “Me invitaron para empezar a entender primero si se trataba de una nueva especie y sobre todo a ver en qué parte de la evolución de los dinosaurios se situaban estos restos para comparar con otras especies halladas”, cuenta.




Tras retirar los fósiles protegiéndolos con vendas, se sacan además las rocas linderas a los restos. “Son rocas con forma de hueso, el hueso orgánico no está, es como un tronco petrificado que tiene la forma que tenía el hueso”, explica Carballido al respecto.

La evidencia recogida permitió identificar que ese dinosaurio se originó a comienzos del período Cretácico superior. “Se hace un corte para ver en el microscopio y analizar el tema de sus células, con lo que se puede ver su tasa de crecimiento y el nivel de fosilización, que es una copia fiel de lo que era el hueso”, relata el especialista argentino.

A partir de varias características anotámicas, los científicos reconstruyeron la hipótesis evolutiva de este dinosaurio, perteneciente al grupo de los saurópodos titanosaurios, sobre todo en Neuquén, de los más diversos.

 

 

“En Chubut tenemos afloramientos con fósiles más antiguos y más modernos, pero no de la misma edad. Al ser un clima desértico, cuando uno sale por el campo, en vez de caminar arriba de la tierra, caminas arriba de la roca pelada, eso nos permite encontrar restos. Hay muchas rocas de muchos tiempos y cada una es una ventana de cada momento de la evolución. En Neuquén hay como 20 de esas ventanas”, explica Carballido.

Los géologos dividen las rocas en unidades que se llaman formaciones, cuando los paleontólogos están en el campo, saben la edad de cada una de las rocas, en qué tipo de ambiente se depositó esa roca -si era un lago por ejemplo- y cuantos millones de años tiene. “En este caso son unos 140 millones en un ambiente continental, con ríos y lagos, básicamente el lugar en donde se movía este tipo de dinosaurio”, describe el especialista.

Hasta ese entonces no se conocían restos de estos gigantescos cuadrúpedos con una antigüedad superior a los 120 millones de años, por lo que el hallazgo de Ninjatitan zapatai tiene una gran relevancia para el conocimiento de la historia evolutiva de este grupo.

 

Las campañas para desenterrar fósiles son extensas y los estudios llevan años de desarrollo.

 

Tamaño

Para comprender cabalmente el tamaño de los titanosaurios, se compara al más chico de los hallados con una dimensión mayor a la de un elefante. “Pasaban por lugares en donde había plantas. Hay evidencia de que estos animales frecuentaban los mismos lugares con regularidad”, cuenta el investigador del Conicet.

“Si bien se encuentran mucho en la Patagonia, toda Sudamérica estaba ocupada por este tipo de dinosaurios y se sabe que han vivido en todo el mundo, no solo en América. Es un grupo sumamente diverso, es el grupo más exitoso en cuanto a sus formas. Estaban los que pesaban cuatro toneladas y había otros que pesaban 70”, describe Carballido.




Cada hallazgo de un titanosaurio es para los investigadores muy valioso. “Entender el origen de como se originaron es súper interesante, nos permite empezar a entender porqué tuvieron tanto éxito y cómo lograron superar eventos de extinción”.

Para este investigador del Conicet, los titanosaurios “evidentemente han llegado a un tamaño máximo permitido por propias cuestiones fisiológicas, al tamaño máximo en que un animal puede crecer”. “Creemos que sus huevos tenían un tamaño un poco más chico al de una pelota de voleibol, crecían a tasas extremadamente aceleradas. Uno que pesaba un kilo, al año siguiente pesaba 1.000 y a los tres años 6.000 kilos”, detalla.

Consultado por el tiempo de vida de los titanosaurios, Carballido explica que según algunos huesos se pueden ver las líneas de crecimiento como en los árboles y así dilucidar cómo estos animales crecían mucho de un año a otro. “Lo que podemos saber hasta ahora es que vivían unos 35 a lo sumo 40 años y que llegaban al tamaño de adulto a los 10 o 15 años”, sostiene el investigador.

 

Una reconstrucción digital de dos titanosaurios.

 

Ninjatitan zapatai

Una vez que se confirmó que los huesos pertenecían a un titanosaurio, se comenzó a ver que tenía ciertas características únicas propias. “Cuando publicás un nombre nuevo, tenés el derecho y la oportunidad de ponerle el nombre que uno quiere, siempre manteniendo la seriedad”, repara con risas Carballido.

Su nombre fue dado en reconocimiento al investigador argentino Sebastián Apesteguía, apodado como “El Ninja” desde sus inicios en la paleontología. En tanto, el nombre específico de la especie -zapatai-, está dedicado a Rogelio Zapata, técnico del museo neuquino de El Chocón desde mediados de la década de 1990 y partícipe en todos los trabajos de campo que se realizaron en Bajada Colorada desde 2010.

 

A partir de su geografía Neuquén es reconocida mundialmente por los yacimientos paleontológicos.

 

En los últimos meses quedó corroborado que el Ninjatitan se sumó al conjunto de los titanosaurios de la Patagonia que han aparecido en los últimos tiempos: en 2017 se había dado a conocer al titanosaurio más grande del mundo, Patagotitan mayorum, oriundo de Chubut; y, hace pocas semanas se informó el hallazgo de otro en Neuquén, que incluso podría superarlo en tamaño.

“Habrá en torno a unas 60 especies de titanosaurios en todo el mundo. En Chubut hay cuatro hallados. En Neuquén entre 20 y 30. Siempre se habla del origen de los titanosaurios y haber encontrado el más antiguo refuerza la idea de que Gondawana fue el lugar de origen, en el cretácico inferior hace 140 millones de años, cuando todavía la Tierra estaba fragmentándose”, precisa Carballido.




Divulgación

Para los paleontólogos la tarea de difusión posterior a los hallazgos es clave y los museos tienen en ese sentido un lugar primordial.

“Los museos tienen tres funciones: primero ser los lugares para las investigaciones, es nuestro lugar físico de trabajo para los paleontólogos, segundo servir para guardar los huesos, que no son de los paleontólogos ni de los museos, son de la provincia en primer lugar y de la Nación en segunda posición, y en tercer lugar la posibilidad de exhibir las colecciones, que tienen que ser lugares en donde los huesos deben estar, idealmente, hasta el fin de la humanidad”, pormenoriza Carballido.

Posteriormente, para este investigador del Conicet, hay otra tarea trascendental, vinculada a la divulgación: “La extensión de lo que se hace en los museos empieza con esto que estamos haciendo nosotros ahora, una nota, lo que le permite a la gente saber que es lo que producimos”.

 

 

En ese sentido, Carballido concluye: “Las publicaciones sobre estos hallazgos tienen muchos tecnicismos, están dirigidas principalmente a la comunidad científica y en este caso específicamente a lo que les interesan los titanosaurios. Por eso la otra parte es la exhibición, aunque no todo se pueda exhibir porque no todo le dice algo a la gente. Las personas no saben quizá que la vértebra es una vértebra, por eso en las exhibiciones se trata de reconstruir un dinosaurio entero, generalmente hechos de poliuretano, es lo que a la gente le gusta”, reconoce Carballido.

Con el espectacular hallazgo consumado y los primeros estudios cerciorados, comenzó ahora la cuenta regresiva para qué, algun día, la gente puede visitar el lugar en donde vayan a exhibirse los restos del Ninjatitan zapatai, hasta el momento, el titanosaurio más antiguo que se halla encontrado en el mundo.

 

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