Un lobo marino murió de un disparo tras agonizar durante días
Un lobo marino de un pelo (Otaria flavescens) de casi 200 kilos murió después de permanecer varios días con una grave herida que provocó un disparo de arma de fuego. Al animal lo rescató en Santa Teresita el equipo de Fundación Mundo Marino, tras un aviso de Fundación BioCosta.
Al momento del rescate presentaba un cuadro grave, producto de una infección ya avanzada que comprometió su estado general. Los veterinarios que lo evaluaron en la playa advirtieron rápidamente un marcado decaimiento.
Según precisaron desde la FMM, el animal permanecía casi inmóvil y apenas reaccionaba ante la presencia y el acercamiento de las personas. Así, se lo trasladó al Centro de Rescate, donde el equipo veterinario intentó estabilizarlo, pero murió poco después de su ingreso.
Desde la Fundación destacaron que el caso vuelve a poner en evidencia “las consecuencias que puede tener la interacción entre las actividades humanas y la fauna silvestre cuando un conflicto termina resolviéndose mediante la violencia”.
“El mar es el ambiente natural de estos animales. Allí se desplazan, se alimentan y buscan los recursos necesarios para sobrevivir. Al mismo tiempo, es un espacio donde se desarrollan distintas actividades productivas con las que pueden entrar en contacto”, agregaron.
En este caso, la necropsia confirmó que el disparo impactó sobre el hombro derecho del lobo marino que finalmente murió. “El proyectil provocó una fractura grave del hueso y una contusión pulmonar. Las lesiones le causaron dolor y molestias intensas, afectaron su movilidad y comprometieron seriamente su estado general”, precisaron los especialistas.

El proyectil que produjo la muerte del lobo marino (Crédito fotos: Fundación Mundo Marino).
Asimismo, relataron que al recibir al animal, la herida ya presentaba “signos de infección muy avanzada”. “Había un fuerte olor pútrido y alteraciones en los tejidos compatibles con varios días de evolución”, recalcaron.
En este sentido, mencionaron que el impacto no le provocó una muerte inmediata. Es que el animal permaneció con vida durante varios días, mientras la herida se deterioraba y la infección avanzaba.
“Finalmente, la sepsis, es decir, la respuesta generalizada del organismo frente a una infección, provocó un deterioro progresivo y fue la causa de la muerte”, explicó Juana Caferri, médica veterinaria de la Fundación Mundo Marino.
Comienza la veda de pesca de pejerrey en todas las lagunas bonaerenses. https://t.co/omZektdqsf pic.twitter.com/GtafHbRWgM
— Telégrafo (@telegraficos) September 1, 2026
La necropsia
Durante la necropsia también se encontraron restos de redes de pesca en el estómago del animal. Los lobos marinos de un pelo suelen acercarse a las artes de pesca para acceder a los peces capturados como parte de su comportamiento natural de búsqueda de alimento. Esa interacción puede, al mismo tiempo, provocar roturas en las redes, cuyo costo resulta significativo, especialmente para los pescadores artesanales.
Se trata de una interacción que puede generar un conflicto real: para el animal, acercarse a una red responde a la búsqueda de alimento. En tanto, para el pescador, puede significar el deterioro de un elemento costoso y fundamental para su trabajo.
Si bien, los restos encontrados confirman que el lobo marino tuvo contacto con artes de pesca, “no permiten establecer si esa interacción estuvo relacionada con el disparo ni quién lo efectuó”. Sí pudo determinarse que una acción humana provocó una lesión que terminó siendo fatal para el animal.
“El mar es el ambiente natural de estos animales y también es un espacio donde las personas desarrollan actividades productivas. Tenemos que encontrar formas de convivir y reducir esos conflictos. Un animal que se acerca a una red no entiende el daño económico que puede generar: está buscando alimento para sobrevivir. La respuesta no puede ser herirlo o matarlo”, cerró Sergio Rodríguez Heredia, biólogo de la Fundación Mundo Marino.
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