Los problemas del programa financiero: la planilla vs. la dolarización electoral
El Gobierno nacional presentó días atrás su programa financiero 2026-2027, un documento que proyecta cómo prevé afrontar las necesidades de financiamiento y acumular reservas durante lo que resta de este año y el próximo.
En la presentación oficial, los números cierran con moño, pero el programa choca de frente con la realidad de lo que pasa en la calle cuando se acercan las elecciones.
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— Telégrafo (@telegraficos) June 30, 2026
Según las estimaciones, para este 2026 el Gobierno plantea terminar el año con un “colchón” positivo de 3.700 millones de dólares. No es algo imposible. El Banco Central viene con un ritmo de compras fuerte y el programa asume que el Tesoro le comprará unos 6.700 millones de dólares para hacer frente a sus obligaciones.
De todas formas, esto depende de algo fundamental: que el Tesoro tenga los pesos suficientes para comprarle esos dólares al BCRA. En un contexto donde la actividad económica está planchada y la recaudación sufre, conseguir esos pesos es un desafío enorme.

Caputo presentó los lineamientos del programa financiero 2026-2027.
2027: la verdadera prueba de fuego
El verdadero problema de este programa financiero es cómo proyecta el 2027. El Gobierno necesita cubrir necesidades por un total de 24.900 millones de dólares. Para lograrlo, el Excel asume que el Tesoro podrá comprarle otros 4.900 millones de dólares al Banco Central y que conseguirá 5.000 millones de dólares a través de emisiones de deuda en el mercado local.
Acá es donde el programa parece ignorar la historia económica argentina. El 2027 es un año de elecciones presidenciales, y en nuestro país, año presidencial es sinónimo de “presión dolarizadora extrema”.
En años electorales -e incluso en la previa-, la demanda de dólares billete del sector privado vuela. Para muestra, sobran los datos: en 2011, los privados compraron 34.000 millones de dólares y vendieron apenas 13.000 millones. Asimismo, en 2019 -un año sin cepo inicial-, las compras saltaron a 69.000 millones de dólares y las ventas fueron de 42.000 millones.
Incluso en 2025, un año legislativo y no presidencial, las compras ascendieron a 42.000 millones de dólares mientras que las ventas ni siquiera llegaron a los 10.000 millones.

2027: el verdadero desafío ante el factor electoral.
La doble trampa: deuda en pesos y comercio exterior
Esta locura por el dólar genera un efecto dominó que pega directamente en la otra gran apuesta del Gobierno: la deuda local. El programa asume que el mercado local le prestará 5.000 millones de dólares. Pero si las familias y las empresas retiran sus plazos fijos e inversiones en pesos para correr al dólar, los bancos se quedan sin liquidez para renovarle la deuda al Tesoro.
Históricamente, emitir o renovar vencimientos en un año presidencial es una misión casi imposible. A esto se suma el clásico comportamiento corporativo de manual. Si hay expectativa de devaluación por la incertidumbre electoral, las importaciones se disparan porque las empresas se “stockean” adelantándose al salto del dólar.
Mientras tanto, los exportadores hacen exactamente lo contrario: se sientan sobre los granos y venden solo lo mínimo indispensable.
En resumen, el programa financiero 2026-2027 es un documento impecable desde lo contable, pero peca de una inocencia política muy peligrosa. Asume que en 2027 la economía funcionará normal, ignorando un poco de historia reciente y no tan reciente de la economía argentina.

Sobre Nicolás Núñez
Economista de la UBA, Nicolás Nuñez tiene una Maestría en Finanzas de la Universidad Di Tella. Es además investigador en el Centro de Investigación de Economía Nacional (CIEN). Analista macro-financiero. Director durante 2022 nombrado por ANSES en cinco de las principales empresas argentinas. Profesor de mercado de capitales en la UBA y en la Universidad de Lanús. Actualmente cursa en la Universidad de San Martín un doctorado en relaciones internacionales.
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