Glaciares: la importancia de proteger el 70% del agua dulce del planeta

Los glaciares están bajo amenaza ambiental y la reforma a la ley creada en 2010 para su protección modificó la normativa para permitir actividades productivas en zonas sensibles, una situación que desató la reacción de la ciudadanía y la preocupación por el futuro del agua dulce en la Argentina, además de generar diversos amparos judiciales para frenar su implementación.

A propósito de la problemática el químico Andrés Porta, director del Centro de Investigaciones sobre el Medioambiente (CIM, UNLP–CONICET) e investigador de CICPBA, y el químico Jorge Sambeth, investigador del Centro de Investigación y Desarrollo en Ciencias Aplicadas “Dr. Jorge J. Ronco” (CINDECA, CONICET, CIC) analizaron la actualidad desde una mirada especializada.

 

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La visión de los especialistas sobre los glaciares en Argentina

Ante las discusiones públicas sobre las modificaciones a la ley 26.639 de presupuestos mínimos para la protección de los glaciares impulsada por el gobierno de Javier Milei, resulta necesario aportar una mirada basada en evidencia científica acerca de la importancia estratégica de estos ecosistemas y de la magnitud del proceso de pérdida glaciar que se registra en la Argentina.

Los glaciares constituyen uno de los componentes más sensibles del sistema climático terrestre y, al mismo tiempo, una de las principales reservas de agua dulce disponibles. A escala global, estas masas de hielo almacenan aproximadamente el 70 % del agua dulce del planeta y cumplen un papel clave en la regulación de los ciclos hidrológicos regionales.

En el caso argentino, los glaciares se distribuyen a lo largo de más de 3.500 kilómetros de la cordillera de los Andes, abarcando 12 provincias y 39 cuencas hidrográficas, lo cual constituye la reserva estratégica de agua dulce más importante del país. Estas reservas alimentan ríos y acuíferos que sostienen actividades económicas esenciales, como la agricultura, el abastecimiento urbano, la generación hidroeléctrica y el turismo.

 

Argentina perdió el 42% de su superficie de glaciares en los últimos 30 años

 

Hielo en retroceso

Las investigaciones recientes muestran que estos sistemas se encuentran sometidos a un proceso acelerado de retroceso asociado al cambio climático. Diversos análisis presentados en el Congreso Nacional del Agua (CONAGUA) indican que la superficie glaciar argentina se ha reducido significativamente durante las últimas décadas, con una pérdida acumulada muy importante en diversas regiones andinas.

Los estudios de monitoreo satelital y de campo muestran que muchos glaciares del centro de los Andes han experimentado adelgazamientos progresivos y retrocesos del frente glaciar. En algunas zonas cordilleranas se ha observado un retroceso medio del orden de 30 centímetros por año, asociado a la combinación de aumento de temperaturas y sequías prolongadas en la región andina.

Incluso glaciares considerados históricamente estables han comenzado a mostrar signos de deterioro acelerado, siendo un ejemplo el glaciar Perito Moreno. Estudios recientes indican que desde 2018 el glaciar ha entrado en una fase de retroceso, perdiendo cerca de 1 kilómetro en menos de una década, lo que refleja cambios estructurales en su balance de masa glaciar.

 

 

Cambios en los ríos

Estos procesos no solo implican la pérdida de masas de hielo, sino también la alteración de los sistemas hidrológicos de montaña. En muchas regiones áridas y semiáridas de los Andes, los glaciares funcionan como reguladores naturales del flujo de agua: almacenan nieve y hielo durante los períodos fríos y liberan agua gradualmente durante las estaciones secas. La desaparición o degradación de estos reservorios puede provocar tanto escasez hídrica como mayor variabilidad en los caudales de los ríos.

Por esta razón, la comunidad científica internacional considera a los glaciares como indicadores críticos del cambio climático y como componentes fundamentales de la seguridad hídrica de numerosas regiones del planeta.

 

 

La modificación de la ley

En este contexto, laley de glaciares de Argentina representa una herramienta clave de política pública, ya que establece presupuestos mínimos de protección para estos ambientes y promueve su inventario, monitoreo y conservación. Su implementación ha permitido avanzar en el conocimiento científico de los glaciares argentinos y en la protección de ecosistemas altamente vulnerables.

Debilitar los mecanismos de protección establecidos por esta legislación podría incrementar los riesgos ambientales y comprometer recursos hídricos estratégicos para el desarrollo del país. En un escenario de cambio climático y creciente demanda de agua, la preservación de los glaciares y del ambiente periglacial constituye una política de largo plazo orientada a garantizar la sustentabilidad ambiental y la seguridad hídrica de las generaciones futuras.

Por estas razones, resulta fundamental mantener y fortalecer los instrumentos legales destinados a la protección de los glaciares, promover la investigación científica sobre su evolución y garantizar que cualquier modelo de desarrollo productivo sea compatible con la conservación de estos sistemas naturales irremplazables.




 

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