Bennu, el asteroide que viaja a 100.000 km/h y podría chocar con la Tierra en 2182

La NASA realizó días atrás una convocatoria de prensa para comunicar un “hallazgo importante” que podría afectar a quienes habiten la Tierra dentro de más de un siglo: la novedad se vincula el asteroide Bennu, que viaja a una velocidad de 100.000 kilómetros por hora y podría colisionar contra el planeta en el año 2182.

Según el nuevo estudio del organismo estadounidense, las probabilidades de que la roca espacial choque con la Tierra en algún momento antes del año 2300 son ínfimas, del 0,057%. Sin embargo, las primeras estimaciones de la probabilidad acumulada de impacto eran del 0,037% en el intervalo temporal que va desde el año 2175 al 2196, casi en el siglo XXIII.

Sería en septiembre de 2135 cuando el asteroide Bennu haga una visita cercana a la Tierra al pasar a la mitad de distancia de la Luna. A partir de la probabilidad de que la gravedad de nuestro planeta modifique en ese momento su trayectoria, la NASA tiene ahora el desafío de calcular exactamente hacia dónde seguirá su camino y estipuló una fecha clave para cuando Bennu y la Tierra pudieran llegar a chocar y desatar un problema mayúsculo para la humanidad: es la del 24 de septiembre de 2182.

 

 

Para la NASA, por el momento, la probabilidad de que el asteroide pase a través del llamado “ojo de cerradura gravitacional” que lo ponga en una ruta de impacto con la Tierra a finales del siglo XXII es “extremadamente pequeña”.

El asteroide Bennu tiene 500 metros de diámetro y si chocara contra la Tierra liberaría una energía similar a la de 70.000 bombas atómicas de Hiroshima. Crearía un cráter de unos cinco kilómetros de diámetro, según los cálculos más actualizados que hasta ahora ha hecho la NASA.


Sonda OSIRIS-REx

Para estudiar el potencial peligro de Bennu, la NASA envió en 2016 hacia al asteroide la sonda OSIRIS-REx, que tras 27 meses de viaje espacial y desde 2018 ha estado orbitándolo para conocer todos sus secretos.

En un artículo al respecto publicado por el diario El País de España, Davide Farnocchia, científico del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA, resaltó la importancia del estudio realizado sobre la trayectoria de la roca espacial: “Los datos de OSIRIS-REx nos brindan información mucho más precisa, podemos calcular la trayectoria futura de Bennu con un alto grado de certeza hasta 2135”, aseguró el especialista.

 

llustración de la misión de exploración espacial ‘OSIRIS-REx’ de la NASA.

 

Por su lado el astrofísico Javier Licandro, que ha participado en varios estudios de la sonda OSIRIS-REx, explicó que los investigadores de Bennu han descartado muchas posibles trayectorias de impacto del asteroide pero reparó que se mantiene una probabilidad de colisión de 1 entre 2.700 para septiembre de 2182.

“Tampoco es que haya una probabilidad altísima, pero no es de las más pequeñas, es de los objetos conocidos con probabilidad alta”, advirtió Licandro en ese sentido.


Bennu

La sonda acudió al encuentro de Bennu por otros motivos: conocer las características que lo convierten en un pedrusco interesante para la ciencia.

Al poder alcanzar el planeta Tierra sería posible btener su composición y eso permitiría aventurar información sobre cómo era el Sistema Solar hace más de 4.000 millones de años y cómo surgió la vida en la Tierra.

Aunque la NASA asegura que no se conoce ninguna roca espacial de envergadura que represente un riesgo de impacto en la Tierra en los próximos 100 años, lo cierto también es que se calcula que faltan unos 15.000 asteroides potencialmente peligrosos por descubrir

Por lo pronto la sonda OSIRIS-REx recogió 60 gramos de minerales del asteroide con su brazo robótico en octubre de 2020, tras dejarse caer levemente contra la roca a fin de tomar las muestras, antes de dar unas cuantas vueltas más a Bennu y poner rumbo a la Tierra.

La nave orbitará dos veces alrededor del Sol, cubriendo 2.300 millones de kilómetros para regresar a la Tierra, donde no se posará: desde el espacio lanzará la cápsula que contiene esos 60 gramos, que caerá en el desierto de Utah el 24 de septiembre de 2023, según los cálculos de la NASA.

 

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